Así habló Zaratustra, pt. 3/12

Zaratustra empieza su enseñanza del superhombre. Hoy analizamos su fracaso pedagógico, cómo se refleja en la metáfora del volatinero, y el aprendizaje del propio Zaratustra.

Guión

 Imagínate que es domingo. Misa empieza en la iglesia a las 11AM, y a la misma hora empieza un partido de futbol. En tu pueblo, ¿cuántos crees que van a misa y cuántos al partido de futbol? Eso es lo que imaginaba. Pues lo mismo sucede en el prólogo que estamos leyendo. Cuando llega Zaratustra a la ciudad encuentra al pueblo reunido en la plaza, no por un partido de futbol, sino por ver el espectáculo de un volatinero. El ser humano es la única criatura que trata de dar sentido a su vida. Ese imperativo viene no del cuerpo (que sólo busca la supervivencia), sino del Geist o espíritu. Nietzsche simboliza eso en su texto con el ermitaño religioso en el bosque y con el volatinero. Los dos son posibles expresiones del Geist del pueblo. Hace tiempo el cristianismo fue la forma en que el espíritu se expresaba, como vemos en la propia historia europea, desde la Edad Media hasta más o menos el siglo 17, pero luego le gente se aburrió o de alguna forma dejó de captar la imaginación de la gente. Como hecho cultural, Dios ha muerto, cosa que se simboliza con el cura que abandona al pueblo a vivir como ermitaño en el bosque. El volatinero al menos les entretiene. Esto entonces es el escenario que encontramos al comienzo de la sección 3.
Zaratustra empieza de inmediato con el primero de tres discursos que dirige al pueblo. “Yo os enseño el superhombre. El hombre es algo que debe ser superado”, dice. Como comentamos en el último vídeo, el superhombre o übermensch no es un individuo, no es un héroe salvador, sino un tipo o género de hombre. En las próximas líneas Zaratustra habla del gusano, el mono, el hombre y el superhombre. Por muy especiales que nos creamos, tenemos que admitir que provenimos del gusano y más recientemente del mono, y eso es vergonzoso. Dice Zaratustra que, de la misma manera, el superhombre verá su origen en el hombre, como vergonzoso.
A lo largo de estos tres discursos, la vergüenza y el desprecio hacia el estado contemporáneo del hombre es lo que Zaratustra más intenta provocar en la gente, y eso en aras de provocar el proceso de superación del género humano que dará paso a un nuevo género, el superhombre. Zaratustra dice algo curioso. Dice: “Ahora el hombre es más mono que cualquier mono”. Interpretando esta afirmación, encontramos el meollo de la vergüenza que debe provocar. El mono no puede superarse a sí mismo. Sin embargo, el hombre, que ha superado al mono, permanece en la condición animal o, como diría, Sartre, rehuse ejercer su libertad.
Zaratustra recalca este estado degenerado al describir al hombre como un híbrido de planta y fantasma. Debajo del nivel del animal es la planta que es fija y pasiva, no se mueve, y esto combinado con un fantasma o espectro, tan etéreo e insustancial como una sombra. El espíritu fantasmal del hombre es un residuo del cristianismo, muy distinto al Geist en el que Zaratustra se reposaba durante diez años. Este último es una energía natural, de este mundo, mientras que el fantasma que mueve la planta que es el hombre se aferra a esperanzas sobreterrenales. Para ser fiel a la Tierra, este género humano tiene que ser superado.
Las metáforas que utiliza para describir al superhombre son llamativas: es como el mar que es lo suficientemente grande para limpiar un río contaminado sin por ello contaminarse a sí mismo; es también un rayo y un frenesí, fenómenos que destruyen y devuelven algo a un estado caótico y sin forma del que algo nuevo puede surgir.
A diferencia del tránsito del mono al hombre, pasar del hombre al superhombre no sucede de forma automática o ciega, como en el darwinismo, sino mediante un acto de voluntad, de un pueblo poniendo un fin a su cultura para que de sus cenizas surja una nueva cultura capaz de cultivar un nuevo género de hombre. Zaratustra no apela a la razón de la gente reunida en la plaza, sino a su orgullo, trata de avergonzarlos y así generar lo que llama “la hora del gran desprecio”. El primer paso de la superación del hombre consiste en un hundirse, el untergehen.
Pues, vemos que, al hablar del superhombre, la gente pensaba que Zaratustra estaba hablando del volatinero, introduciéndolo. Basta con los preámbulos, dicen, ya queremos verlo. Zaratustra se saca de onda al escuchar esto, ya que en vez de que el gran maestro enseñara algo al pueblo, aprendió algo de ellos, que el pueblo no está en las condiciones espirituales que había pensado. Aun cuando Dios haya muerto, evidentemente no les ha impactado todavía como a Zaratustra diez años atrás.
Aprovechando la salida del volatinero a la cuerda, Zaratustra cambia su estrategia retórica. En una de las metáforas más llamativas del libro, describe al hombre como una cuerda tendida entre el animal y el superhombre. La primera vez que leí esto pensé, pues si la cuerda es el hombre, el género humano, ¿qué es el volatinero? Es el espíritu del hombre, al menos del hombre europeo decimonónico. Más adelante en la sección sobre las tres metamórfosis, veremos que el espíritu humano puede sufrir diferentes transformaciones: en camello, león y niño. Es la misma idea aquí. El hombre como cuerda es un puente, dice Zaratustra; representa diferentes posibilidades para el espíritu: permanecer por el lado animal, transitar al lado del superhombre, encontrarse parado en medio, o muerto en el fondo del abismo. Para Nietzsche, el espíritu moderno se encuentra en tránsito sobre la cuerda, pero detenido, quizá apenas dándose cuenta del abismo allí abajo, es decir, de la muerte de Dios.
Jean Jacques Rousseau dice que lo que distingue al hombre de la bestia no es la razón, sino la libertad de elección y la capacidad de perfeccionarse o transformarse (sea de manera positiva o negativa), cosas que vemos muy claramente en esta imagen de la cuerda. Para el volatinero y para los espectadores, el peligro consiste en caer de la cuerda al abismo. Para Zaratustra consiste en retroceder a la condición animal, a la condición de lo que llama el último hombre, como veremos en la próxima sección. Por lo tanto, su retórica tiene que ser muy sofisticada. Lo que a continuación va a suceder con el volatinero es una ilustración metafórica de lo que Zaratustra está tratando de efectuar en el espíritu del pueblo y lo que a escala mayor Nietzsche con su texto está tratando de provocar en la cultura europea de su época. Con sus palabras, Zaratustra tiene que procurar las condiciones para la caída del volatinero, y eso lo hace al hablar del superhombre. El volatinero, y el pueblo ahí reunido, piensa que Zaratustra habla de él, que el volatinero sea el superhombre. Bueno, el resto de su discurso en la sección cuatro consiste en una versión nietzscheana del Sermón del monte de la Biblia. En vez de decir “Bienaventurados son los pobres”, por ejemplo, Zaratustra dice “Amo a quien […]” y sustituye una virtud del superhombre en vez de las del cristianismo.
Bueno, empezando la sección cinco, Zaratustra ve que su segundo discurso sólo ha provocado risa del pueblo. Dice a sí mismo que no le entienden, que no es la boca para esos oídos. Entonces intensifica su estrategia de apelar a su ego al hablar de lo que es más despreciable: el último hombre.
“¿Qué es amor? ¿Qué es creación? ¿Qué es anhelo? ¿Qué es estrella? – así pregunta el último hombre, y parpadea”. Estos temas: el amor, la creación, el anhelo, se tratan normalmente desde un punto de vista filosófico especulativo o incluso literario, sin embargo el último hombre pregunta por ellos de forma científica. Esta actitud teórica proviene del cuestionamiento socrático de “¿Qué es X ó Y?” Esta postura define, mas no evalúa. Sin embargo, todo el punto de los discursos de Zaratustra es que la existencia humana tiene que ser evaluada. La ciencia, convencida de su superioridad, no puede hacerlo ya que, como comenta Stanley Rosen: “la existencia humana no es una secuencia o sistema de “qué’s”, sino una jerarquía de “para qué’s” y por lo tanto de “bueno para’s” o valores”. El parpadeo del último hombre refleja esta visión analítica en vez de sinóptica, como si percibiera todo como un robot, tomando instantáneas, imágenes que captan el presente momento pero nada del pasado ni del futuro. Los saltos que da como una pulga trasmite la misma idea.
Dice Zaratustra que el último hombre “Ha abandonado las comarcas donde era duro vivir: pues la gente necesita calor. La gente ama incluso al vecino, y se restriega contra él: pues necesita calor”. En unas cuantas palabras vemos reflejada casi toda la teoría clásica del contrato social, especialmente las de Hobbes y Locke quienes nos enseñaron a temer la muerte y, con nuestro egoísmo, a competir con los demás para producir una sociedad estable en la que la auto-conservación puede proseguirse de forma confortable. Todo es uniforme, las condiciones universales, y todo calculado para que nada sea demasiado difícil o requiera de mucho esfuerzo.
Esta miserable o mugrosa satisfacción es perfecta señal del decaimiento del género humano en un nihilismo espiritual, en una especie de entropía en la que todo se disuelve en un miasma homogéneo. Dice Zaratustra: “Yo os digo: es preciso tener todavía caos dentro de sí para dar a luz una estrella danzarina. Vosotros tenéis todavía caos dentro de vosotros”. Éste es el último rayo que lanza Zaratustra con la esperanza de encender al menos una pizca de indignación en la gente. Sin embargo, le gritan: “¡Danos ese último hombre, Zaratustra; haz de nosotros esos últimos hombres! ¡El superhombre te lo regalamos!”.
¿Te acuerdas en el primer vídeo cuando imaginamos a Nietzsche con un canal de Youtube? Imagínate escuchar vídeo tras vídeo de Zaratustra hablando de tu mugrosa y desdeñable satisfacción. No extraña que no sería nada popular. Hice una búsqueda por los “top ten” canales en el mundo y la mayoría tienen que ver con comentarios sobre los vídeo juegos como Minecraft. Esos juegos son la versión contemporánea del volatinero. Eso es lo que el pueblo quiere: sumergirse en una realidad virtual que simula la emoción del peligro sin tener que arriesgar nada.
Pues con ese comentario de la gente Zaratustra se rinde; no encuentra la forma de comunicar su enseñanza a las masas. Como veremos, continuará su misión con unos cuantos discípulos, pero mientras tanto el volatinero ha ido avanzando y se encuentra ahora a la mitad de la cuerda. El momento de mayor drama del espectáculo se da no al principio del show ni al alcanzar el otro lado de la cuerda, sino justo en medio donde hay una distancia igual entre los dos extremos. ¿Sigue adelante o regresa? Éste es el momento de mayor decisión y por tanto de mayor peligro. De repente, sale sobre la cuerda un bufón que se acerca al volatinero gritándole y burlándose de él. Lo que tenemos aquí es una escena en chiquito del drama que estaba dándose ahí abajo entre Zaratustra y el pueblo. El bufón es una proyección sobre la cuerda del espíritu de Zaratustra; el peligro que representa su enseñanza para el pueblo es el mismo que representa el bufón para el volatinero. Pues, con un grito final lo brinca, y el volatinero, al ver que su rival le venció, pierde la cabeza y el equilibrio y cae al suelo. Todos huyen, menos Zaratustra, quien trata de reconfortarlo al elogiarlo por haber dedicado su vida al peligro, al hacer lo que es difícil.
Cristo es conocido como el pescador de hombres; Zaratustra, quien empezó su misión con la intención de pescar superhombres, reflexiona que no ha conseguido más que un cadáver. Con sus discursos, esperaba ser el intermediario entre el hombre y el superhombre, pero, como dice, no logró más que mediar entre un bufón y un cadáver. La pedagogía de Zaratustra no dio con el blanco, de hecho se ha portado más como bufón que como maestro, y si no tiene cuidado pronto será él mismo un cadáver. Eso lo comunica el bufón al acercarse a Zaratustra: “Aquí son demasiados los que te odian […] te odian los creyentes de la fe ortodoxa, y te llaman el peligro de la muchedumbre”. Le dice que se vaya de la ciudad ya que, si no, “yo saltaré por encima de ti, un vivo por encima de un muerto”. Le llama un muerto no porque su enseñanza haya fracasado; en ese sentido ya no es un peligro para el pueblo porque ya ha rechazado sus provocaciones. Más bien es un peligro por algo del que se da cuenta en la sección nueve y que el pueblo ya percibe. Dice Zaratustra a sí mismo: “Una luz ha aparecido en mi horizonte: ¡no hable al pueblo Zaratustra, sino a compañeros de viaje! ¡Zaratustra no debe convertirse en pastor y perro de un rebaño!” Sin embargo, el pueblo no lo ve como un pastor, sino como un lobo ya que pretende quitar de la población uno que otro de sus hijos para ser sus compañeros, de la misma manera que un lobo quita corderos del rebaño, para, desde el punto de vista del rebaño, devorarlos.
Durante los diez años que pasó en las montañas le acompañaban un águila y una serpiente. En la sección diez, el cierre del prólogo, Zaratustra oye el grito de un pájaro y al mirar hacia el cielo ve que “un águila cruzaba el aire trazando amplios círculos y de él colgaba una serpiente, no como si fuera una presa, sino una amiga: pues se mantenía enroscada a su cuello”. Estos animales están llenos de simbolismo. En primera instancia, simbolizan el contacto de Zaratustra con la naturaleza pero al mismo tiempo representan atributos o cualidades humanos. El águila representa el orgullo y la fuerza y la serpiente la astucia e inteligencia. Si revisas el Sermón del Monte, no vas a encontrar estas cualidades elogiadas. Desde el punto de vista cristiano, son vicios. En el zoroastrismo, el águila se asociaba con la luz y la serpiente con la oscuridad. El hecho de que están enroscados significa, de manera muy parecida al yin y el yang del taoísmo, la superación de los viejos dualismos entre el bien y el mal, entre el cielo y la tierra.
Ahora, Zarathustra no es el único profeta que ha tenido problemas en su propia tierra. Los atenienses condenaron a Sócrates por no creer en los dioses y en corromper a los jóvenes, y aunque no se sabe exactamente cuales fueron los cargos contra Jesus, el también, al igual que Zarathustra, atentaba contra la estructura de poder y los valores culturales que defendía. Además de escapar de la pena de muerte, lo que distingue a Zarathustra de esos dos es que no quiere ser un pastor para un rebano, ni un filósofo rey ni un rey divino. De aquí en adelante, su mayor problema será como acoplar su enseñanza teórica a una pedagogía liberadora que evite la creación de borregos y procure el surgimiento del superhombre.

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13 Comments

  1. Alessandra · 26/09/2016 Responder

    Gracias Darin !

  2. Rodrigo · 26/09/2016 Responder

    Oh qué alegría, esperaba mucho esta entrega, gracias Darin.

  3. José Antonio · 26/09/2016 Responder

    Maravillosa exposición, clara concisa y concreta.
    Muchas gracias.

  4. Agustín sanTToaguzbeldeaq · 26/09/2016 Responder

    Saludos y gracias por la sombrita, compermisito me voy a sentar un ratoncito. Estos videos son un remanso por el camino del que va y entra a temas de riesgo para el rebaño, temas que cocina esta fondita. F. N. y su Zaratustra son un nutriente que de apenas olerse uno quiere degustar; pero antes hay una ensalada de palabras que se me antoja decir: hay en México quien diría al volantinero , que es un “maromero” (checar la danza de los maromeros poblanos), un equilibrista o un alambrista etc., puesto que todos ellos le juegan al peligro y siguen una tradición, me sirven para lo que yo connoto con la metáfora del cadáver cultural que ya se nos vino encima. Yo he ido a misa y hasta he sido maromero, no más me falta irme de ermitaño. Ahora, hoy como a muchos, nos interesa el sentido, el sentido de esta caminata heredada, de esta carrera en la mitad que FN quiso explicar. Ante el show evolución en la cuerda floja, hemos aprendido siendo gusanos a aplaudir como focas y a poner cara de chango. El transito que atestiguamos y protagonizamos es un tránsito pero al hom ¡al último robot!. Algo así no escucha ni a la muerte. Aún temeroso y competitivo, el último no cuestionará ni a sus santos indoeuropeos ni a sus santones científicos. ¿Para qué seremos buenos si no paramos de clonarnos?
    Bueno ahora hay un cadáver, hay un fracaso y la muerte payasa aconseja: –vete o …-
    Espero lo que siga y gracias por la atención.

  5. luis esquer · 29/09/2016 Responder

    Gracias Darin, este trabajo tuyo esta revolucionando mi vida y la de otros según se yo, por acá en Hermosillo, Sonora. muchas gracias, pronto iré a Jalapa a saludarte, espero con entusiasmo (como un niño) tu próximo vídeo.
    por fin estoy entendiendo lo que dice el Sr. Nietszche en su libro , que maravilla de ser humano…..

  6. Josefina Anchorena · 30/09/2016 Responder

    Hola DARIN

    Muchas gracias te felicito por la claridad que tenes 👏👏👏👏.
    Espero con impaciencia estas entregas de Z.

    Sds y gracias nuevamente
    Josefina

  7. Marisol L'Huissier · 01/11/2016 Responder

    Estimado Darin,
    Disfruto mucho con cada una de las entregas que publicas ya que me ayudan a entender el profundo mensaje de los filósofos estudiados. La claridad y entusiasmo con que lo expones es contagioso! Gracias.
    Sin embargo, te rogaría que evitaras poner fotos de personas en tus vídeos, como la del señor de color a quien le superpones una imagen de mono. Lo considero ofensivo. En cambio los gráficos y dibujos son muy claros ya que refuerzan y ayudan a memorizar los conceptos explicados.
    Un saludo,
    Marisol

    • Darin · 01/11/2016 Responder

      Hola Marisol. No se me hizo ofensiva esa imagen a que te refieres, pero obviamente a ti sí. Te pido disculpas. Creo que es imposible nunca ofender a nadie, aun cuando uno tenga las mejores intenciones. Lo tendré en cuenta en el futuro.

  8. Marisol L'Huissier · 02/11/2016 Responder

    Hola Darin, acepto tus disculpas. Gracias por considerarlo. Tus vídeos me ayudan mucho a mi crecimiento personal ya que voy encontrando pequeñas respuestas a cuestiones que llevaba mucho tiempo pendientes de resolver. Y como todavía me quedan muchas, seguiré escuchándote con mucho agrado!

  9. Roberto Elias · 26/01/2017 Responder

    Mi querido maestro Darían:
    Soy fan de Nietzsche, me encantan su manera desdeñosa de dirigirse al mundo¡¡
    Me encanta pensar que el alter-ego de Federico es el mismo Zaratustra,¡¡
    y me encanta la manera tan sencilla en puedes explicar conceptos tan complicados, esa lectura psicológica que haces de cada uno de los pasajes del libro se me hace algo maravilloso.¡¡
    Haciendo una analogía de la película de Matrix, en mi vida, tú has sido para mi, lo que Morpheo a sido para neo, ¡he tomado la pastilla roja¡¡.
    A veces me arrepiento de a verla tomado, porque no es fácil asimilar la verdad, en mi cabeza, hay terribles tornados en un desierto desolado.
    Pero tengo la impresión que si sigo adelante con estas lecturas, tal vez y solo tal vez al igual que Neo y Zaratustra pueda volar y aterrizar en la islas bienaventuradas.

    • Darin · 29/01/2017 Responder

      Jaja, vaya, Darin como Morfeo. Ojalá alcance algún día semejante nivel de sabiduría!

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