Así habló Zaratustra, pt. 6/12

Hoy los primeros discursos de la segunda parte del libro.

Guión

 Hasta ahora hemos recorrido el prólogo y varios discursos de la primera parte. Antes de pasar a la segunda parte, quisiera comentar un discurso más: la sección 19 que se llama “De la picadura de la víbora”. Zaratustra está descansando debajo de una higuera. Mientras duerme, una víbora se le acerca y le pica el cuello. Zaratustra se despierta y al verle los ojos la víbora trata de huirse pero dice Zaratustra: “No te vayas, que aún no has recibido mi agradecimiento. Me has despertado a tiempo, mi camino es todavía largo”. La víbora le responde que ahora es corto porque su veneno mata. Zaratustra se ríe. “¿En alguna ocasión ha muerto un dragón por el veneno de una serpiente?” dice. “Toma de nuevo tu veneno que no eres bastante rica para regalármelo”.
El tema aquí es cómo tratar a los enemigos. De joven, mi papá me decía que si tenía una bronca con alguien, si me hacía algún mal, que no me bajara a su nivel porque luego sería yo lo mismo que él. Creo que Zaratustra quiere comunicar algo parecido en este discurso. El escenario con su árbol y serpiente hace eco obviamente con el Jardín de Edén. En el cuento bíblico, la serpiente no pica, sino que habla, un habla en todo caso venenoso porque resulta en Adán y Eva teniendo conocimiento del bien y del mal y siendo expulsados del jardín. El bien y el mal definen la moral tradicional, ejemplos de la cual vemos en los dos testamentos de la Biblia. A la pregunta “¿Cómo tratar al enemigo?” el Antiguo Testamento responde “ojo por ojo”, vengarse del enemigo regresando su mal con otro mal. El Nuevo Testamento dice “dar la otra mejilla”.
No ha de extrañar que Zaratustra quiere ir más allá del bien y del mal. No se venga de la víbora ni tampoco le da la otra mejilla. Dice: “Si vosotros tenéis un enemigo, no le devolváis bien por mal: pues esto le avergonzaría. Sino demostrad que os ha hecho un bien”. La venganza no tiene ningún beneficio: rebaja al que se venga y lastima al objeto de la venganza. Zaratustra, al no vengarse de la víbora, neutraliza su veneno y así transforma la emoción de odio o rencor que pudo haberse dado en una de honor y respeto hacia su oponente, cosa que beneficia a los dos. Este discurso me recuerda de un viejo cuento japonés que habla de un Samurai cuyo amo fue asesinado por un guerrero poderoso. El código de honor estipulaba que lo matara, entonces tras mucho tiempo cazándolo por fin lo encontró y con una breve pelea lo tenía en el piso, alzó su espada y justo en el momento de matarlo el guerrero le escupió en la cara. En ese momento, devolvió la espada a su funda y se fue. ¿Por qué? Porque la escupida le hizo enojar sobremanera. Si lo hubiera matado en ese momento, habría sido un acto de odio y venganza, rebajando así su motivo noble. Sin embargo, Zaratustra no es tan frío, no tan blanco y negro en su consejo. El ser humano es pues humano. Mejor sentir un poco de enojo o deseo por venganza que reprimirlo, sólo que no deberíamos dejar que la emoción nos controle, sino que se exprese con la finalidad de ennoblecer al enemigo como un oponente digno, cosa que redunda en beneficio para los dos.
En el último vídeo, vimos lo que dice Zaratustra sobre las mujeres y me llegaron varios comentarios de mujeres que decían que no tragan ni lo que dice Nietzsche ni mi explicación. Entiendo perfectamente. Llega una víbora llamada Nietzsche con un veneno bastante desagradable. ¿Cómo responderle? ¿Cómo neutralizar su veneno? Creo que hemos visto una respuesta interesante en la moraleja de este discurso. Hay que tener en cuenta que retóricamente el lenguaje de Nietzsche es bastante complejo; se ejerce en diferentes niveles. Por ejemplo, muchas veces Nietzsche dice algo como una provocación para probar el espíritu del propio lector. La forma en que el lector reacciona al texto manifiesta performativamente el mismo tema que está discutiendo y de qué lado el lector cae al respecto: si es un último hombre o un superhombre; si tiene una moralidad de esclavo o de amo, etc. O . . . es posible que Nietzsche simplemente sea misógino. En fin.
Bueno, la primera parte termina con el discurso “De la virtud que hace regalos”. En los discursos que hemos visto hasta ahora, Zaratustra se ha dedicado a criticar lo que en el mundo actual se consideran virtudes. Las critica porque se basan en una concepción del hombre que rechaza el valor del cuerpo, sometiéndolo a principios abstractos como la razón o Dios, lo cual a fin de cuentas es un rechazo de la vida misma que conduce a la degeneración. El valor que Zaratustra enseña a sus discípulos es el de la Tierra, la fuerza de lo corporal que explicará en términos de la voluntad de poder. Este nuevo valor conduce a una nueva concepción del hombre y por tanto a la necesidad de nuevas virtudes. La más importante, que comenta en este discurso, es aquella que hace regalos. Curiosamente, la describe como un egoísmo. No es el egoísmo, como dice, “demasiado pobre, un egoísmo hambriento que siempre quiere hurtar, el egoísmo de los enfermos”. Más bien es un “anhelo insaciable de acumular tesoros y joyas”, tesoros que no se retienen sino que se desbordan, se regalan. Al alinearse con la fuerza de la vida, este egoísmo se transforma en una virtud que hace regalos, a diferencia de las virtudes que se centran en la mera supervivencia, en el miedo y el conformismo que anuncia la época del último hombre.
Hacia el final de este discurso, Zaratustra dice a sus discípulos que les va a dejar: “Ahora os ordeno que me perdáis a mí y que os encontréis a vosotros, y sólo cuando todos hayáis renegado de mí, volveré entre nosotros”. Nuevamente, tenemos una alusión bíblica. Como Zaratustra, Jesús también tiene discípulos y la virtud que les enseña es la fe, tener fe en el padre. Al ejercer esta virtud, al adorar a Dios, le toca a uno la vida eterna, pero así uno nunca deja de ser un discípulo. La virtud cristiana le convierte en un esclavo eterno. Esto es lo que menos quiere Zaratustra para sus discípulos. Obviamente, al bajar de la montaña con una enseñanza, Zaratustra se pone en la posición de un maestro lo cual implica alumnos o discípulos que reciban la enseñanza. El contenido de su enseñanza, todo lo que dice sobre el superhombre, el cuerpo, la voluntad de poder y el eterno retorno es muy importante, pero quizá de igual importancia es la forma de su enseñanza, su pedagogía. Tener mucha información sobre la voluntad de poder o poder escribir una tesis de maestría sobre el tema no tiene mucho chiste si el alumno siempre permanece en el nivel de alumno. Como dice Zaratustra: “Se recompensa mal a un maestro si se permanece siempre discípulo”. En otras palabras, el punto no es recitar doctrinas sino vivirlas, y para que sus discípulos las vivan, sabe que tiene que abandonarlos. El contraste con el caso de Jesús no podría ser más marcado. Lo que Jesús quiere es que la gente se adhiera a él: lo que Zaratustra pide es que lo rechace. Sin embargo, el abandono es sólo temporal. Dice que volverá con ellos, así como Jesús promete volver después de su resurrección. Pero nuevamente Zaratustra va a abandonar a sus discípulos y volverá una tercera y última vez. Estas tres llegadas corresponden a las primeras tres partes del libro que, de acuerdo con el plan original iba a ser todo el libro. Tiempo después, escribió la cuarta parte por razones que veremos más adelante.
Bueno, la segunda parte empieza con el discurso “El niño del espejo”. Nos cuenta que Zaratustra lleva varios años solo en las montañas, su sabiduría profundizándose. Una noche en la madrugada tiene un sueño que le hace despertar. En el sueño se le acerca un niño que lleva un espejo. “Oh Zaratustra – me dijo el niño – mírate en el espejo”. Lo que Zaratustra ve en el espejo no es su reflejo, sino “la mueca y la risa burlona de un demonio”. Para Zaratustra está claro lo que significa, que su doctrina está en peligro. Dice: “Mis enemigos se han vuelto poderosos y han deformado la imagen de mi doctrina”. Es muy interesante la imagen de su sueño. El niño es uno de sus discípulos que en los años transcurridos ha pasado de camello a león a niño. Pero el reflejo demoniaco en el espejo indica que no ha reflejado bien su enseñanza.
¿Por qué? ¿Qué pasó con sus discípulos? Pues han sido objetos de una enseñanza, una pedagogía, incoherente. Resulta que el intento de convertirse en superhombre, lo cual es la finalidad de la enseñanza de Zaratustra, es auto-contradictorio. ¿Por qué? Recuerda que Zaratustra no quiere discípulos que le sigan como borregos. Un borrego no es un superhombre. Pero si uno acepta su doctrina, se vuelve en su discípulo, en su seguidor, lo cual lo descalifica como superhombre. La retórica pedagógica de Zaratustra en la primera parte ha sido en efecto confusa y engañosa. En el texto dice que sus enemigos han deformado su imagen. No es que sus enemigos hayan interpretado mal su doctrina, sino que la han entendido a la perfección con todo y sus contradicciones. Sus discípulos andan perdidos porque sus enemigos le han convencido de que para que se vuelvan superhombres tienen que rechazar la propia doctrina del superhombre, cosa que es exasperante y contraproducente. Por eso el reflejo del demonio porque todo se ha pervertido. Pero el demonio no son sus enemigos sino el propio Zaratustra. Lo que Zaratustra quiere son compañeros en este camino, pero pareciera que su didáctica hasta ahora sólo produce discípulos y enemigos. Dándose cuenta de todo esto dice: “¡He perdido a mis amigos; me ha llegado la hora de buscar a los que he perdido!”. Zaratustra baja de la montaña y viaja a las Islas Afortunadas donde sus discípulos se encuentran. Todos los discursos de la segunda parte tienen lugar ahí.
Estas islas, que también se conocen como los Campos Elíseos, son parte de la mitología griega. Es su versión de nuestra idea del paraíso donde después de la muerte mortales que han tenido una vida virtuosa o heroica van a vivir. Inicia el discurso describiendo el escenario: “Los higos caen de los árboles, son buenos y dulces; y, conforme caen, su roja piel se abre. Un viento del norte soy yo para higos maduros”. Nuevamente, encontramos referencia al Jardín de Edén. Ahí tenemos un árbol del conocimiento del bien y del mal y su fruto es prohibido. Aquí tenemos una higuera cuyo fruto, el higo – que simboliza el conocimiento que enseña Zaratustra – no es prohibido, sino al contrario, cae del árbol por el viento que es Zaratustra. Como habíamos comentado al inicio de esta serie, Así habló Zaratustra es la versión nietzscheana de la Biblia y La república de Platón. En concreto, este discurso sobre las islas afortunadas es el libro de Génesis escrito desde el punto de vista griego. La versión bíblica cuenta la historia del exilio de la humanidad del paraíso; la versión nietzscheana cuenta lo que es necesario para que retorne. En primera instancia, es necesario rechazar la creencia en Dios o cualquier principio o ente que trascienda la tierra. Éste es el tema del segundo discurso. Los próximo cinco discursos tratan temas derivados de esta creencia: la compasión cristiana, el ascetismo sacerdotal, la moral cristiana, la concepción del hombre y la sociedad de acuerdo con el cristianismo, y la noción de igualdad. La verdad, estos discursos no representan mucha dificultad de interpretación, pero sí me gustaría comentar algunos detalles.
Volviendo al segundo discurso, sobre las Islas Afortunadas, dice Zaratustra: “Dios es una suposición: mas yo quiero que vuestro suponer se mantenga dentro de los límites de lo pensable”. Con esta afirmación, Nietzsche hace eco de análisis similares en Descartes y en Kant. La idea o concepto de Dios es literalmente impensable. Para Descartes, somos incapaces de crearlo y para Kant incapaces de conocerlo. Pero la preocupación de Nietzsche no es epistemológica, sino moral. Lo que le interesa el la voluntad del hombre y su necesidad de crear, cosa que un Dios frena de antemano. Expresa esto unas línea más adelante cuando dice: “Si hubiera dioses, ¡cómo soportaría yo el no ser Dios! Por tanto, no hay dioses”. Desde luego, este silogismo es falaz, y hay gente que señala afirmaciones de este tipo en la obra de Nietzsche para rechazarlo como un pensador serio, pero pierden por completo el punto retórico de semejante enunciado. Al subrayar la frase “por tanto”, está señalando la irracionalidad del intento de racionalmente demostrar la existencia de Dios.
El discurso “De los compasivos” inquieta a mucha gente porque Nietzsche rechaza un ideal cristiano que muchos comparten, el de la compasión. Los grandes líderes espirituales como el Buda y Cristo hablan del valor de la compasión. ¿Qué bronca tiene Nietzsche con ella? Para empezar, mostramos compasión al otro cuando ese otro sufre. Imagínate que te topas con un animal con la pata atrapada en una trampa. Está sangrando, está deshidratado, obviamente está sufriendo. Le muestras compasión al liberarlo de la trampa. Sin embargo, el objeto de la crítica de Nietzsche es algo específico a los seres humanos, entonces tiene que involucrar algo más que meramente sentir dolor físico. Por ejemplo, cuando mandamos cobijas y agua a las víctimas de un huracán, estamos aliviando su sufrimiento físico y calificamos nuestro acto como una reacción compasiva, pero semejante escenario no es el tema de este discurso. En el texto, Zaratustra dice que el hombre es “el animal que tiene mejillas rojas. ¿Cómo ha ocurrido eso? ¿No es porque ha tenido que avergonzarse con demasiada frecuencia? Vergüenza, vergüenza, vergüenza – ¡esa es la historia del hombre!”. Cualquiera sufre dolor físico, así es la vida, pero la mayor parte del sufrimiento del hombre no viene del cuerpo, sino del ego, de su espíritu. Entonces, lo que le interesa a Nietzsche es la situación donde uno reacciona a la vergüenza que siente otra persona. La vergüenza es una emoción netamente social. Consiste en estar consciente de una inadecuación, de no cumplir con los valores de uno o de no alcanzar sus metas. Asociado con la vergüenza son sensaciones como la humillación, la falta de dignidad o respeto, y sentirse en general disminuido ante la mirada de los demás.
Un buen ejemplo es alguien que, por las razones que sean, se ha reducido a tener que pedir dinero en la calle. Es indigno para esa persona, y también para la persona que le da dinero. Este último es el tema de este discurso, “De los compasivos”, pero a mi juicio más que compasión hacia esa persona lo que le tiene es lástima. Al darle una moneda sin verle la cara, expresa lástima y eso para Nietzsche degrada a los dos. La lástima que recibe de uno es un reconocimiento público de su fracaso. Los dos a fin de cuentas sienten pena. De hecho, ése es el significado literal de “compasión”: “sufrir con”. Para Nietzsche, sentir lástima por otra persona sólo produce más sufrimiento y no resuelve nada. El problema que tiene con la compasión cristiana y es que conserva a uno en su sufrimiento al debilitar su espíritu. En vez de mostrarle lástima al otro hay que verlo de frente y ocuparse de él, criticarlo y ser duro si es necesario, con el afán de hacer que el que sufre se ocupe de sí mismo, que se dedique a desarrollarse hacia la virtud y la autonomía. En esto, la posición de Nietzsche es muy parecida a la de los Estoicos, a saber, la virtud de uno es una cuestión interior donde el vivir bien consiste en los poderes de uno y no en la opinión de los demás. Entonces, el sentir lástima a una persona insulta precisamente a su dignidad, a su capacidad de vivir de forma autónoma. En el texto, Zaratustra dice que si tienes un amigo que sufre, que seas para su sufrimiento un lugar de descanso, un lecho duro, como un lecho de campaña. Esta metáfora capta bien su posición. Un lecho suave y cómodo sería como un capullo de consuelo compasivo que no cambia la situación del amigo. Un lecho duro le da para descansar pero no para ponerse cómodo, sino para ocuparse de sí mismo.

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26 Comments

  1. Al Munga · 17/12/2016 Responder

    Por allá de los 80’s del Siglo XX ( 😀 ), durante la preparatoria elegí este libro para una clase y mi maestro de filosofía me dijo que necesitaba un poco más para entenderlo, esto me intrigó más, lo leí y casi le di la razón. Aún tengo ese ejemplar en mi biblioteca e intenté dos o tres veces volver a retomarlo, y pues, me quedaba igual. Pero a diferencia de entonces, he estado viendo tus videos con gran atención y muchas cosas que leí ahora tienen mucho más sentido.

    Excelentes videos.

    Saludos.

    • Darin · 17/12/2016 Responder

      Que bien Al, me alegro mucho. Sí, es un libro difícil, hay partes que yo no entiendo del todo bien, pero ahí le llevamos poco a poco. Nos vemos en la Fonda!

  2. Luis Manuel García González · 17/12/2016 Responder

    Muchas gracias, FELICES FIESTAS

  3. Patricia King · 17/12/2016 Responder

    Gracias, Darin
    FELICES VACACIONES!!

  4. Patricia King · 17/12/2016 Responder

    Espero que en estas vacaciones puedas descansar. Haces una labor académica muy importante. Gracias por tu trabajo.

    • Darin · 17/12/2016 Responder

      Gracias Patricia, sí, voy a aprovechar para descansar, aunque la verdad hacer los vídeos me gusta, no me cansa, lo que cansa son las mil y una tareas en la uni!

  5. Josefina Anchorena · 17/12/2016 Responder

    Hola DARIN! Cada vez que tengo notificaciones de YouTube espero que sea tu video de Zaratustra jajaaj te demoraste esta vez.
    Muchas felicidades y gracias por tus maravillosos videos.
    A la espera del próximo té saluda
    Josefina

    • Darin · 17/12/2016 Responder

      Jaja, sí, tuve mucho trabajo en el cierre del semestre. Espero ahora agarrar un ritmo de uno cada semana o dos cuando mucho. Hasta pronto!

  6. Eduardo · 17/12/2016 Responder

    Gracias Darin. Estaba esperando otro video de “Así habló zaratustra” y me ha servido para entender un poco más este gran libro. Tu explicación es muy clara, felicitaciones y esperaré con ganas el próximo, si no es mucho pedir.

  7. Carlos · 17/12/2016 Responder

    Cada uno de tus videos son un regalo maravilloso. Estoy muy agradecido

  8. GONZALO DE URUGUAY · 17/12/2016 Responder

    HOLA DARIN, SE NOTA QUE ERAMOS VARIOS LOS QUE ESTABAMOS IMPACIENTES POR TU NUEVO VIDEO DEL ZARATUSTRA, NO ME EXTRAÑA EN ABSOLUTO LA RESISTENCIA QUE PUEDA CAUSAR EN MUCHOS CRISTIANOS Y SOBRE TODO EN LAS MUJERES, ES QUE NIETZCHE NOS PONE UN ESPEJO EN SU OBRA Y NOS DICE,¡ ASI ERES TU! Y NOS HACE VER TAN DEBILES QUE NOS CAE MUY DURO, O ACASO NO HEMOS INVENTADO LOS DIOCES POR DEBILIDAD? SI ES DURO MUY DURO, PERO NECESARIO SOBRE TODO PARA NOSOTROS LOS OCCIDENTALES, BUENO UN GRAN SALUDO Y TE DESEO UNAS FELICES FIESTAS!!!!!

  9. Adriana · 18/12/2016 Responder

    Felices vacaciones Darin! me uno a los comentarios acerca de lo largo de la espera… no es exigencia, solo anhelo de seguir degustando los platillos de la fonda, que gusto ver mi correo con el anuncio de que ya estaba disponible el nuevo!

  10. Paulo Gualotuña · 18/12/2016 Responder

    La explicación sobre el pensamiento de Nietze sobre las mujeres, con este vídeo me ha resultado muy satisfactorio a diferencia del anterior en el que sentía que faltaba algo.
    Gracias Maestro

  11. Paula · 18/12/2016 Responder

    Diese Seite ist Gold wert

  12. Amelia · 19/12/2016 Responder

    Estimado Profe: gracias por tornarlo más claro; un abrazo, buen provecho y….FELICES FIESTAS.

  13. Maria · 20/12/2016 Responder

    Gracias por lo agradable que es escucharlo y la reflexion universal que encierra cada tema. Felices fiestas de navidad y que el mas bello sonido del cosmos lo alcance.

  14. Jesus Díaz · 20/12/2016 Responder

    Maestro
    Soy profesor de Cirugia y Gastroenterologa
    Gracias a Ud he podido incorporar en mi cátedra importantes conceptos filosóficos que sin duda repercutirán positivamente en el ejercico de la medicina

  15. Jesus Díaz · 20/12/2016 Responder

    Maestro
    Soy aficionado a la filosofía y profesor de Cirugia y Gastroenterologa

    Gracias a Ud he podido incorporar en mi cátedra importantes conceptos filosóficos que sin duda repercutirán positivamente en el ejercico de la medicina

  16. Jesus Díaz · 20/12/2016 Responder

    Maestro
    Soy aficionado a la filosofía y profesor de Cirugia y Gastroenterologa
    Gracias a Ud he podido incorporar en mi cátedra importantes conceptos filosóficos que sin duda repercutirán positivamente en el ejercico de la medicina

  17. Angel Navarro · 22/12/2016 Responder

    Estimado Darin: Entiendo que Zaratustra nos dice: si eres hijo de Dios no tienes nada que temer, ya eres un superhombre ¡atrevete a ser libre! Y que nadie puede volar como una águila si se junta con guajolotes. Gracias por aclararme un montón de cosas. Se me hace tarde esperando los videos de Dostoevsky Feliz Navidad y Año new.

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