Heidegger: El ser y el tiempo, pt. 8

Terminamos nuestro análisis de la aperturidad del Dasein con la interpretación y el discurso, y luego vemos cómo los fenómenos de la habladuría, la curiosidad y la ambigüedad influyen en la interpretación del Dasein de su mundo, conformando así su estado de caído.

Guión

 Da-sein. Significa “estar-ahí”. En el último vídeo vimos cómo el Dasein se encuentra en su ahí. Por un lado, su estado de ánimo revela al Dasein su facticidad, su condición de arrojado en el mundo. Por el otro lado, el comprender revela propiamente su existencia. Facticidad y existencia suenan medio sinónimos, pero es importante distinguirlos. Si el Dasein existiera al simplemente vivir su facticidad, su ser sería determinado, como el de un perro. Su ser no sería una cuestión abierta; no habría decisiones que tomar. Al proyectarse a diferentes posibilidades el Dasein existe propiamente, y es el comprender lo que proyecta esas posibilidades.
Ahora, cualquiera de la calle e incluso casi cualquier filósofo te diría que comprender algo significa entenderlo, poder explicarlo. Decir que consiste en proyectar posibilidades les suena bastante extraño. Bueno, Heidegger no niega el lado cognitivo o epistémico, sólo dice que no es la forma básica en la que el Dasein se relaciona con el mundo. Su punto de partida no es conocer al mundo, como si fuera un robot haciendo un inventario de cosas, sino existir en el mundo. El robot está en el mundo de forma cognitiva y el mundo que le rodea es plano y homogéneo. El Dasein, en cambio, ocupa su mundo de forma afectiva. El “ahí” donde existe está teñido de un temple de ánimo que revela el mundo como una topografía en la que se distinguen cosas que son relevantes e importantes de cosas que no lo son. Cuando Heidegger habla del comprender del Dasein, la comprensión no es cognitiva, sino existencial y consiste, como vimos, en proyectar posibilidades.
En el último vídeo creo que no dejé muy clara la naturaleza de estas posibilidades. No se tratan de algún acontecimiento que podría darse en el futuro como comer un sandwich o hacer un viaje a París. Éstas son posibilidades tal y como las entenderíamos en el orden óntico. Sin embargo, Heidegger habla de ellas en el orden ontológico – recuerda que el comprender es un existenciario. Entonces, las posibilidades a las que se refiere no son cosas o acontecimientos, sino modos generales en los que las cosas o acontecimientos pueden cobrar sentido, es decir, esquemas de organización o relación entre las cosas que las dotan de significado. Una buena manera de ilustrar esto es con las reglas de un juego. Hay muchos juegos de tabla, como el ajedrez, cuyas reglas determinan las posibles configuraciones de las piezas entre sí. Algunas configuraciones tienen sentido, otras no. Si cambias las reglas, tienes otro juego o, en el contexto de Heidegger, otra posibilidad de vida, de existencia. Lo que hacen las posibilidades que el Dasein proyecta es reconfigurar el sentido de lo que a nivel óntico ocurre.
Cuando hablamos hace tiempo de los útiles, los entes a-la-mano que el Dasein usa en su vida cotidiana, vimos que lo hace de forma fluida sin estar pensando en cada movimiento que hace. Su mundo en ese sentido es una totalidad de relaciones entre los útiles que es implícita y por tanto muy familiar. Esta totalidad es una posibilidad de existencia, como ese conjunto de reglas que acabamos de tratar. En la sección 32 Heidegger dice: “El proyectarse del comprender tiene su propia posibilidad de desarrollo. A este desarrollo del comprender lo llamamos interpretación […] es la elaboración de las posibilidades proyectadas en el comprender”. Si el comprender proyecta posibilidades, la interpretación las hace explícitas. Cuando interpretamos algo, volvemos explícito el uso o el “para-qué” de ese algo dentro de la totalidad de referencias en la que se encuentra. La interpretación, dice Heidegger, “no arroja cierto ‘significado’ sobre el nudo ente que está‐ahí, ni lo reviste con un valor, sino que la interpretación “tiene la estructura de algo en cuanto algo”. Por ejemplo, al interpretar una cámara no describimos un objeto con ciertas propiedades, sino que vemos la cámara en cuanto cámara, es decir, hacemos explícito su “para-qué” en el entorno o mundo en que se emplea. Fíjense que lo que Heidegger está haciendo a lo largo del Ser y el tiempo es una interpretación, una interpretación del sentido del ser. Si el Dasein no tuviera cierta comprensión del ser de antemano, cosa que sabemos porque se mueve con gran familiaridad en su mundo, su reflexión no sería una interpretación, es decir, un hacer explícito de lo que ya está implícito en el modo de existir del Dasein, sino simplemente un “arrojar cierto ‘significado’ sobre el nudo ente”.
En la sección 33, Heidegger habla del enunciado. En la lógica, la proposición o el enunciado es lo que se llama el “portador de verdad”, es decir, los enunciados afirman que algo es o no es el caso. Heidegger argumenta que el enunciado no es más que un modo derivado de interpretación, lo cual a fin de cuentas socava la supuesta primacía de la lógica. Esto obviamente es un tema muy importante. He decidido no tratarlo aquí, sino más adelante en la sección 44 donde habla de la cuestión de la verdad con más detenimiento.
Bien, ahora llegamos al tercer elemento que constituye el “ahí” del Dasein. Además de la disposición afectiva y el comprender está el discurso. Al discutir los primeros dos, hemos mencionado que el Dasein y los entes que le rodea no son individuos atómicos, sino que ocupan una totalidad de relaciones holística e inteligible. Esas relaciones no constituyen una masa indiferenciada, sino un conjunto estructurado. El Dasein, como hemos comentado, tiene cierta comprensión de ese conjunto, pero es una comprensión no consciente sino pre-conceptual, manifestada por la familiaridad con la que habita su mundo. El discurso para Heidegger es la estructura de esa comprensión pre-conceptual. Es importante no confundir el discurso con el lenguaje o el habla. El discurso es la estructura pre-conceptual del mundo del Dasein. De la misma manera que la interpretación hace explícita las posibilidades que el comprender proyecta, el lenguaje expresa o comunica la articulación de significaciones que constituye el discurso.
¿Te acuerdas de ese término “aperturidad” que significa abrirse o revelarse? Vimos que Heidegger dice que el Dasein es su aperturidad, con lo cual rechaza la idea de que el Dasein sea un sujeto que se relaciona con su mundo como un objeto. Más bien, el Dasein en tanto aperturidad es un ente, distinto a todos los demás, cuyo ser permite que el mundo que habita se le revela, no como un objeto de conocimiento, sino como un espacio o región de familiaridad. Este abrirse o revelarse consta de tres componentes: 1) la disposición afectiva en la que el Dasein se encuentra arrojado en una situación y en la que ciertos entes y sus relaciones se resaltan como significativos; 2) el comprender, a través del cual el Dasein comprende e interpreta estos entes en términos del uso que les puede hacer en sus actividades y proyectos; y 3) el discurso, lo cual constituye la estructura inteligible de su mundo.
Ahora bien, estos tres componentes son existenciarios, por lo que corresponden al nivel ontológico o lo que en Kant sería la dimensión trascendental o a priori. Esto quiere decir que el comprender o el discurso no son cosas de las que, de forma contingente, el Dasein entendido como sujeto, podría hacer uso o no. Son más bien aspectos íntegros del ser del Dasein y constituyen la forma esencial en la que cualquier Dasein “esta-en” cualquier mundo o, en otras palabras, la forma en que el mundo del Dasein se le revela.
Ahora, recuerda que el Dasein no está solo en el mundo sino que vive con otros Dasein en sociedad. Resaltamos el aspecto social del mundo cuando hablamos del fenómeno de el Uno o das Man. En las últimas secciones del capítulo 5 (del 35 al 38), Heidegger vuelve al mundo social a tratar la aperturidad del Dasein que hemos estado discutiendo, pero ahora en su manifestación cotidiana, o sea, en la vida social del Dasein. Heidegger nos recuerda que el Dasein “inmediata y regularmente se absorbe en el uno y es dominado por él”. Si es así, surge la pregunta: “¿Cuáles son los caracteres existenciales de la aperturidad del estar‐en‐el‐mundo cuando este estar‐en‐el‐mundo se mueve en la cotidianidad en el modo de ser del uno? ¿Tiene el uno una disposición afectiva particular, una forma peculiar de comprender, discurrir e interpretar?” La respuesta es sí. En las próximas tres secciones, Heidegger analiza cómo el “Uno anónimo” afecta la manera en que el Dasein interpreta su mundo, y eso al fijare en tres fenómenos: la habladuría, la curiosidad y la ambigüedad.
En la sección 35 dice: “El discurso que se expresa es comunicación”. O sea, el discurso, que es la articulación de la inteligibilidad del mundo, puede expresarse en el lenguaje y de ese modo tenemos comunicación. Continua diciendo que “La tendencia de su ser consiste en llevar al que escucha a una participación en el estar vuelto aperiente hacia lo dicho en el discurso”. ¿Te acuerdas de mi amigo Rafael, el carpintero? Por su larga experiencia, tiene una comprensión profunda y originaria del mundo de la carpintería y a veces me ha explicado con paciencia los detalles de alguna pieza que me estaba haciendo. Dado que comprende la estructura de ese mundo, me la puede comunicar. El punto de su habla es para que yo participe en ese mundo, para que a mi se me abra. Rafael sabe mucho del mundo de la carpintería, pero no de todos los mundos que componen el mundo social y su estructura. Es por eso que la comunicación es importante.
El problema es que lo más común no es el habla en este sentido, sino la habladuría. En su texto Sobre la verdad y la mentira en sentido extramoral, Nietzsche habla de la verdad como una hueste en movimiento de metáforas, metonimias, etc. que después de un prolongado uso, un pueblo considera firmes y canónicas. Describe las palabras del lenguaje como monedas que han perdido su troquelado por lo que ya no sirven como moneda, sino simplemente como metal. Heidegger está diciendo algo similar aquí. La habladuría es un habla que se ha desprendido de la comprensión originaria quedándose con una inteligibilidad meramente media o nivelada. En cierta medida esto es inevitable ya que ningún Dasein puede tener una comprensión originaria de todo aspecto del mundo. La mayor parte de lo que comprende está en un nivel más superficial o media y dado que no puede llegar a un nivel más profundo con todo, tiende a fijarse no en el objeto del lenguaje, es decir, en aquello sobre él que se habla, sino en el lenguaje mismo, en las palabras. El lenguaje es el medio que une a muchos individuos; posibilita la vida social. Pero al mismo tiempo nos hace perder de vista su objeto, la estructura del mundo de nuestra existencia. En vez de tratar de lograr un acceso auténtico y propio al objeto, el Dasein se pierde en lo que por prolongado uso se ha depositado en el lenguaje como firme y canónico. Es decir, su comprensión se alinea con lo que simplemente “se dice”. Esto se da no sólo en la charla cotidiana con el vecino, sino también en la academia y en la política por ejemplo. Nuestras discusiones se convierten en una especie de cámara de resonancia donde escuchamos eco tras eco de palabras que se repiten y que se vuelven su propia realidad, como las sombras en la caverna de Platón. En vez de facilitar la revelación de un mundo, la habladuría cierre nuestro acceso a él, y la comprensión del Dasein se pierde en la comprensión desarraigada e impersonal del das Man, una comprensión impropia o no auténtica.
El fenómeno de la habladuría nos lleva a la siguiente sección y el fenómeno de la curiosidad. Recuerda que el temple de ánimo del Dasein le ayuda a orientarse o encontrarse en su mundo al poner en relieve sus aspectos significativos, los aspectos que de una manera u otra le importan. Sin embargo, la fuerte tendencia del lenguaje a desarraigarse del mundo de los entes de nuestra preocupación hace que los fenómenos que aparecen en el entorno del Dasein no tengan otra forma de distinguirse que por su cualidad espectacular. Es decir, son imágenes que llaman la atención no por su relación con los contornos de mis proyectos y preocupaciones, sino simplemente por su novedad. En este sentido, una imagen es tan buena o llamativa como cualquier otra siempre y cuando vayan pasando una tras otra. En vez de comprometerse activamente con un objeto, desarrollando su comprensión del mismo, el Dasein se distrae y se vuelve en un consumidor pasivo de lo que se presenta. El estímulo de lo novedoso y la distracción que produce hace que el Dasein no permanece mucho tiempo con nada ni con nadie. Va flotando en todas partes y no se queda en ninguna. Creo que todos hemos tenido esa experiencia en el Internet, navegando durante horas, haciendo click en liga tras liga, estupefactos ante un plano despliegue de imágenes y palabras que en efecto revelan un mundo, pero uno nivelado y de la media. Este fenómeno explica por qué las películas de Hollywood no son muy profundas o llamativas, porque para que tengan el público más amplio, tienen que encerrar lo común, la media, lo que en general se entiende y se dice.
Es posible que en todo esto el Dasein se tope con algo, un libro por ejemplo, que constituya una auténtica comprensión de algún tema u objeto, pero al ser impelido por la curiosidad no lo puede distinguir de algo chafa, de la mera habladuría. Esta ambigüedad, que trata en la sección 37, permite que la comprensión superficial sea ensalzada como grandiosa y que la de verdad se trate como rara o de poca importancia.
Al final del capítulo 5, en la sección 38, Heidegger dice: “Habladuría, curiosidad y ambigüedad caracterizan la manera como el Dasein es cotidianamente su “Ahí”, es decir, la aperturidad del estar‐en‐el‐mundo. […] En ellos y en su conexión de ser se revela un modo fundamental del ser de la cotidianidad, que nosotros llamamos la caída del Dasein”. Obviamente, este término “la caída” nos hace pensar en la caída del hombre del Jardín de Edén en la Biblia con todas sus connotaciones morales. No obstante, como comentamos al discutir el fenómeno del das Man en la sección 27, Heidegger no pretende ningún comentario moralista aquí, como si el estado caído del hombre fuera una contingencia óntica que pudiera corregirse. La caída es más bien un existenciario; constituye parte del ser del Dasein. En el contexto de lo que hemos discutido hasta ahora, el término “caída” refleja la idea de desarraigo o desprendimiento que hemos mencionado. Dada su absorción en el anónimo público del das Man, el Dasein se cae o se desprende de su mundo propio o auténtico. Como dice Heidegger: “Es propio de la facticidad de el Dasein, que mientras es lo que es, se halla en estado de arrojado y es absorbido en el torbellino de la impropiedad del das Man”. Nuevamente, hay que tener claro que el Dasein no nace prístino y auténtico y luego cae de la gracia. La cotidianidad de su vida social es su posición default por así decirlo. Aun cuando sea regida por el das Man y por tanto impropia, su comprensión no es por eso inútil para Heidegger. Al contrario, la comprensión y apropiación auténtica es posible sólo al arrebatarlo de esta condición de trasfondo en la que se encuentra arrojado. Lo que le provoca al Dasein a hacerlo, a enfrentar la verdadera estructura de su existencia, y a la vez lo que le permite a Heidegger unificar todos los diversos elementos del ser del Dasein que hemos visto hasta ahora es un simple temple de ánimo: la angustia. Esto, y su existenciario correspondiente, el cuidado, serán el tema del capítulo 6 y del próximo vídeo.

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17 Comments

  1. José · 18/11/2016 Responder

    Muy claro y ameno. Cada video además de la enseñanza en sí abre n caminos a otras preguntas que despiertan el amor por el conocimiento

  2. Jorge Isaac · 20/11/2016 Responder

    Me parcen excelentes todos los videos, pero la verdad creo necesario comprar un diccionario de filosofía, ¿Me podrías recomendar alguno en español y/o inglés.

  3. Laura · 21/11/2016 Responder

    Exelentes Videos s contenido y conocimientos con toque especial que usted le da

  4. Manuel Chirosa Ríos · 21/11/2016 Responder

    Darin, gracias por tu esfuerzo y magnífico trabajo. Llevo poco tiempo siguiendo tu página y quiero felicitarte por tu generosidad y calidad de los trabajos. Estoy aprendiendo mucho en un campo que me interesa pero que queda distante de mi actividad profesional, la entomología y la investigación de plagas.

    Un abrazo.

  5. UGO · 21/11/2016 Responder

    EXCELENTES LOS CONCEPTOS… CLAROS Y CONTUNDENTES… PIENSO QUE ADEMAS DE “ANGUSTIA” ES NECESARIO SENTIR LA “INCOMODIDAD” DE NO ENCAJAR EN EL MUNDO INAUTENTICO DEL DASMAN…

  6. Ricardo H. Serrano · 25/11/2016 Responder

    Estimado Darin:

    Después de ver los videos sobre Heidegger me he dado a la tarea de leer los guiones, tarea que recomiendo. Tengo años tratando de comprender el Ser y el Tiempo, me impresiona tu capacidad de darle claridad al profundo y complejo pensamiento de Heidegger, lo cual agradezco mucho.

    Ricardo H. Serrano

  7. Miguel Angel Cordoba · 27/11/2016 Responder

    Estimado Darín, llevo siguiéndote hace mas de un año, pero solo mediante podcast. He de decirte que me encanta tu idea y como la desarrollas. Disfruto mucho con tus audios -con unos mas que otros- y los escucho varias veces. Por ejemplo Peirce ya le he escuchado 4 veces. Tengo 54 años y soy agricultor, mientras trabajo voy disfrutando de tus explicaciones; tengo vides, y mientras podo sus sarmientos voy deshilachando el pensamiento de Nietzsche o Chomsky. Es muy gratificante y me divierte mucho. Como sabes no abunda la propagación de la Filosofía – no se si será obra de los filtros chomskyanos o que a esta sociedad no le gusta que le saquen los colores- es así que se agradece sobremanera tu esfuerzo y dedicación. Sigue así, no estas solo.
    Aprovecho la ocasión para hacerte alguna petición, si puede ser:
    ¿para cuando un podcast sobre Gadamer? -creo que lo merece-
    ¿para cuando un podcast sobre Feyerabend y el falsacionismo?
    ¿Que tal algun podcast sobre Logica moderna, -a partir de Frege, Tarski, etc?
    Vendria bien otro podcast sobre la teoria linguistica de Chomsky, para añadirlo a Saussure y Peirce, así como sobre Grice, Austin, Putnam etc. Completariamos la Linguistica moderna.
    No vendría mal, algun programa sobre los Presocraticos tambien…. y algo sobre Antropología, Marvin Harris, etc.
    Ya no mas…….creo que estoy abusando de tu tiempo…..Te reitero mi agradecimiento.
    Un saludo
    Miguel Angel

    …olvidé decirte que soy tambien licenciado en Filosofía y estoy haciendo la tesis doctoral, sobre Heidegger, además de arar los campos. Tambien me gusta escribir….

    • Darin · 28/11/2016 Responder

      Hola Miguel Angel. Me da gusto saber cómo la gente escucha estos podcasts. Que bien que te hayan gustado! Los autores que mencionas los conozco pero no lo suficiente para hacer vídeos. Algunos de los que tengo en la lista son Spinoza, Hegel, Husserl (y la fenomenología en general), Wittgenstein. Uyy, ya son muchos que me ocuparán años! Un abrazo y gracias por tu mensaje.

  8. Liliana · 30/11/2016 Responder

    Estimado Darin, buenísimos los videos. Sos un genio.
    Los estoy utilizando como primera lectura antes del estudio del texto para luego retomarlos y reapropiarlos.
    Me anoto con Hegel por anticipado. Gracias!

  9. Jorge Ávila · 06/12/2016 Responder

    Muy buenas, Darin. Soy psicólogo y ecritor de ficción. Descubrí esta mañana tu página y no he podido parar en todo el día de ver vídeos. Meparecen de una fundamentación , una didáctica y una claridad expositiva digna de elogio y merecedora de todos los agradecimientos. Me he quedado con más ganas de Heidegger, espero que haya una parte 9. El que anuncias como próximo de Spinoza no me lo pierdo tampoco. En fin, reiterar las gracias y seguiré disfrutando con tus vídeos.

    • Darin · 10/12/2016 Responder

      Hola Jorge. Que bien, me alegro que te haya gustado la Fonda! He estado muy ocupado últimamente cerrando el semestre, entonces no he avanzado como quisiera con los vídeos. En estos días grabo un nuevo sobre Nietzsche y luego vuelvo con Heidegger. Un abrazo.

  10. julian larralde · 09/12/2016 Responder

    Excelentes tu vídeos son de gran ayuda por su claridad y por la facilidad con que te incita a querer saber mas sobre el tema; tal es así que decidí emprender la lectura de ser y tiempo, pero me surgió un problema, la obra tiene pasajes en latín que no comprendo y no esta la traducción al español. Sabes de alguna fuente que ofrezca la traducción de los pasajes?. Desde ya muchas gracias

    • Darin · 10/12/2016 Responder

      Hola Julian. A veces el contexto ayuda a traducirlo. En su defecto a lo mejor funcione el servicio de traducción de Google. No es lo mejor pero es rápido y te puede orientar.

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