Heidegger: El ser y el tiempo, pt. 9

Hoy el importante análisis de la angustia y cómo revela la estructura general del ser del Dasein como “cuidado”.

Guión

 Nuestra lectura de El ser y el tiempo hasta ahora ha sido como un paseo por una nueva ciudad. Nuestro guía, Heidegger, ha estado señalando sus principales características: monumentos, edificios, calles, su historia, etc. y nosotros como buenos turistas tomando fotos, muchas fotos. La ciudad que nos enseña no es París ni Roma, sino ese existenciario general con el que empezamos la sección 12: el “estar-en-el-mundo”. Recuerda que la estructura del ser del Dasein, de su forma de existir, es estar-en-el-mundo. Desde esa sección, hemos visto muchos elementos de esa estructura, como los turistas con sus fotos, pero por exhaustivo que haya sido el análisis, falta algo que unifique todos estos elementos en una totalidad simple y clara. Cambiando la metáfora, es como si hubiéramos escuchado por separado los diferentes instrumentos que intervienen en una sinfonía de Beethoven. Tenemos cierta idea de cómo suena la sinfonía, pero para realmente saberlo hace falta que el director tome su batuta y una las diversas partes para que se oiga claramente. A eso va Heidegger en la sección 39 cuando pregunta: “¿Será posible captar en su totalidad este todo estructural de la cotidianidad del Dasein?” Obviamente, responde que sí, ya que si no pues aquí terminaría el libro ¿verdad? Como ya ha hecho muchas veces, recurre a un temple de ánimo, en este caso a la angustia. Partiendo del contexto de la caída que vimos en el último vídeo, la descripción fenomenológica de la angustia revelará que el ser del Dasein en su totalidad puede captarse o entenderse en términos del “cuidado”.
Bueno, entonces ¿qué es la angustia? Si alguien estuviera angustiado, ¿podrías reconocerlo a simple vista? Hice una búsqueda en Google por imágenes de gente angustiada y más que nada lo que vi era caras que mostraban miedo. No extraña porque los dos son parecidos. De hecho, en la sección 40 Heidegger toma la molestia de distinguirlos. Aquí vemos un ejemplo de miedo. Sabemos que es miedo porque podríamos imaginar algún objeto que teme, por ejemplo una araña. Y sabemos que si una ave llegara y comiera la araña, el hombre ya no tendría miedo. Ahora, la angustia es también una emoción desagradable; pero la gran diferencia con el miedo, como dice Heidegger, es que aquello ante el cual uno se angustia es enteramente indeterminado. La angustia no tiene objeto; no hay ninguna cosa o situación en el entorno que podría quitarse o alterarse para que la angustia se desvaneciera. La angustia empieza con cierta sensación de extrañeza. Andas en tu mundo normal, ocupado con cosas familiares; todo sucede de acuerdo con tus expectativas habituales como si tu mundo te quedara como un viejo par de zapatos cómodos. Pero de repente todo cambia, como si el flujo de cosas se parara y te rodea un entorno raro y poco familiar. Es como si te desenchufaras de ese flujo y que salieras un poco de tu cuerpo viéndote a ti mismo en un mundo extraño que de repente carece de sentido.
Lo que te perturba es el hecho de que no hay nada, o sea ninguna cosa, que explique o que sea la causa de esta sensación. Lo que te perturba no es el contenido de tu experiencia, es decir, cosas en la dimensión óntica, sino la forma de tu experiencia, aquello dentro del cual tiene lugar, a saber, el mundo en cuanto tal. Recuerda que el mundo es parte de la estructura de la existencia del Dasein; no es ninguna cosa que podría señalarse, sino que es la condición de que haya entes que pueden ubicarse o experimentarse. Si el mundo no es ninguna cosa, entonces no es nada. Heidegger habla de eso cuando dice: “[ese nada] no significa una ausencia de mundo, sino que, por el contrario, quiere decir que el ente intramundano es en sí mismo tan enteramente insignificante que, en virtud de esta falta de significatividad de lo intramundano, sólo sigue imponiéndose todavía el mundo en su mundaneidad”. ¿Te acuerdas de ese concepto de “mundaneidad” que tratamos hace varios vídeos? Es la forma a priori en la que un mundo particular puede articularse. Esta forma, bruta y abstracta, en la que ninguna cosa se da y que por tanto la nada se manifiesta, es lo que la angustia le revela al Dasein.
Es muy parecido a esos números verdes que caen como lluvia en la película Matrix. ¡Si no la has visto, te la recomiendo muchísimo! Al principio, el protagonista, Neo, está en su mundo familiar con los proyectos que está llevando a cabo. Luego empieza su proceso de despertar, facilitado por Morfeo, y llega al punto donde puede ver la forma de su mundo, esa lluvia de código, lo cual, por su fría abstracción, hace que la significatividad del mundo particular con sus entes y proyectos desvanece. Ahora que lo pienso, la comparación no es exacta por razones que tardaría demasiado en explicar, pero creo que ilustra más o menos bien nuestro tema. El punto es que la experiencia de la angustia revela al Dasein la nada que está en el meollo de su existencia, esa forma sin contenido que es la mundaneidad de su mundo, como la lluvia de código en Matrix.
En el alemán, angustia es Angst, por lo que tenemos la célebre frase “Angst existencial”, cosa que todo ser sensible parece padecer en algún momento de su juventud. Sin embargo, es importante entender que no se trata de un mero episodio depresivo o algo por el estilo, sino algo mucho más profundo. ¿Te acuerdas cuando hablamos de los existenciarios de la disposición afectiva, el comprender y el discurso como formas en que el Dasein se revela a sí mismo en su mundo? Pues la angustia es una forma afectiva en la que el Dasein se ubica o se encuentra en el mundo. Si a alguien realmente angustiado en el sentido heideggeriano le preguntaras “¿Cómo te encuentras?”, respondería “Me siento desazonado”. La palabra en alemán es “unheimlich” la cual, etimológicamente, significa “no sentirse en casa”.
No extraña que ante esta experiencia de desazón, de no sentirse en casa, que uno quiera huirse de ella. Pues esto es precisamente lo que hace el Dasein al sumergirse en el mundo del das Man, del público anónimo, donde encuentra su casa y su entorno cómodamente interpretado y significativo. Hablamos de todo esto en el último vídeo en cuanto a la noción de la caída. Aquí Heidegger precisa esta noción al decirnos que más que una caída pasiva se trata de una huida activa. Si en el centro de nuestra existencia yace la nada, entonces el mundo del das Man sirve como una distracción, como un velo que la oculta. La habladuría, el chisme, el hábito de andar curioseando (como en Internet) son como las sombras en la pared de la caverna de Platón; nos hechizan. Sin embargo, la angustia, dice Heidegger “trae al Dasein de vuelta de su cadente absorberse en el “mundo”. La familiaridad cotidiana se derrumba. El Dasein queda aislado”. Separado del reconfortante mundo del das Man, la angustia pone de manifiesto para el Dasein la pura contingencia de su existencia, la finitud de un ser que existe como un individuo. Como vimos hace tiempo en la sección 9, la existencia de ese individuo es en cada caso suya; ningún otro Dasein lo puede vivir. Lo que resalta la angustia es que las posibilidades de vida las puedo escoger de forma auténtica o propia, o puedo delegar esa responsabilidad al das Man y perderme en la distracción de las sombras. Aun cuando la angustia no tenga un objeto concreto, como el miedo, creo que está claro ahora de lo que el Dasein huye. Huye de sí mismo y de su libertad, la libertad de ser auténtico o no auténtico.
En inglés hay un decir que dice “ignorance is bliss”, o sea, la ignorancia es la felicidad, porque una vez que uno haya tenido esta experiencia de la angustia, puede sin duda volver al mundo del das Man pero no de forma inocente. La comodidad que ahí encuentra será de ahí en adelante siempre teñida de la consciencia de la estructura contingente de su existencia.
Bueno, Heidegger dedica esta larga sección a la angustia por el singular efecto que tiene, la de forzar la atención del Dasein a su propio ser. Esto lo hace al aislar al Dasein del flujo normal de su entorno, obligándolo a confrontar la elección que sólo ese Dasein puede tomar, la de determinar su propia existencia. Fíjate que al interrumpir el flujo de la existencia cotidiana del Dasein, la angustia juega un papel muy parecido al de un ente a-la-mano que se descompone. ¿Te acuerdas cómo un útil que de repente no funciona sirve para iluminar toda la red de interconexiones y de significatividad de cierta parte del mundo del Dasein? Pues resulta que la angustia hace lo mismo. Si tomamos el ejemplo de mi amigo Rafael el carpintero, lo que se ilumina no es sólo el mundo de su taller de carpintería, sino todo su mundo, todo aspecto de su existencia como Dasein. En la siguiente sección, Heidegger va a fijar su ojo fenomenológico en este escenario iluminado para descifrar el meollo del ser del Dasein, un existenciario para gobernarlos a todos (para parafrasear a Tolkien). Pasemos a la sección 41.
Dice Heidegger: “El fenómeno de la angustia tomado en su totalidad muestra al Dasein como un estar‐en‐el‐mundo fácticamente existente. Los caracteres ontológicos fundamentales de este ente son la existencialidad, la facticidad y el estar‐caído”. Veamos primero la existencialidad. Recuerda que Heidegger empezó su análisis diciendo que la esencia del Dasein es la existencia. Los demás entes simplemente ocurren físicamente; el Dasein en cambio existe, lo cual quiere decir que lo que es es indeterminado, tiene que realizarse. Esto lo hace al proyectar posibilidades, como vimos al discutir el comprender. De este modo, el Dasein nunca es algo simplemente definido en el presente, sino que siempre es lo que será. Existe adelantado de sí mismo o anticipando a sí mismo. Vemos en este aspecto del Dasein un acento en el futuro y en la potencialidad.
Sin embargo, el Dasein no es pura existencialidad, sino que su ser se caracteriza también por la facticidad, por su condición de arrojado, por lo que las posibilidades que proyecta tienen límites. Este aspecto del ser del Dasein acentúa el presente, el carácter bruto de la actualidad, y como vimos al discutir la aperturidad del Dasein, la forma en que se encuentra en ese mundo cuyo límites lo determinan es a través de la disposición afectiva, los temples de ánimo. Si agregamos este aspecto al anterior, tenemos, como dice Heidegger, que: “El anticiparse‐a‐sí, más plenamente comprendido, significa anticiparse‐a‐sí‐estando‐ya‐en‐un‐mundo”. “Dicho de otra manera: el existir es siempre existir fáctico. La existencialidad está determinada esencialmente por la facticidad”.
El último carácter ontológico fundamental del ser del Dasein es el estar-caído. El Dasein existe en el mundo no de forma solipsista, sino en medio de otros Dasein. En su existencia cotidiana, que es lo que Heidegger está analizando, el Dasein está en medio de los otros Dasein de forma predominantemente no auténtica, es decir, donde sus posibilidades de vida son determinadas por el das Man. En todo caso, este estar-caído no es una mera casualidad contingente, sino parte de la estructura del ser del Dasein.
Tras una discusión de la existencialidad, la facticidad y el estar-caído Heidegger concluye: “La totalidad existencial del todo estructural ontológico del Dasein debe concebirse, pues, formalmente, en la siguiente estructura: el ser del Dasein es un anticiparse‐a‐sí‐estando‐ya‐en‐(el‐mundo‐) en‐medio‐de (el ente que comparece dentro del mundo)”. Eso, en pocas palabras, es aquello en el que consiste el ser del Dasein. Pero dado que sería muy torpe tener que decir todo eso a cada rato, Heidegger lo reduce a una sola palabra. Dice: “Este ser da contenido a la significación del término cuidado”.
Para alguien leyendo el texto en el alemán, no le resulta tan extraño que Heidegger unifique los diversos elementos del ser del Dasein en esta noción de “cuidado” ya que éste traduce el término alemán Sorge, algunos de cuyos cognados se han encontrado a lo largo de la lectura. En la sección 12, Heidegger habla del Besorgen o ocupación. El Dasein se porta con los entes del mundo no de forma desinteresada, como un científico, sino de manera atenta, ocupándose de ellos. Y al discutir su relación con otros Dasein, habla Heidegger del Fürsorge o solicitud. Mi hermano o amigo no me es indiferente, sino que me importa y lo trato de forma atenta. Con esto, podemos entender mejor un decir popular. Si algo “me tiene sin cuidado”, eso quiere decir que le otorgo poca importancia o relevancia. Me es indiferente. Pero el mundo del Dasein no puede ser así. Iniciamos nuestro análisis diciendo que el ser del Dasein se caracteriza en términos globales como estar-en-el-mundo. Y terminamos haciendo explícito el sentido a esa idea, a saber, que el Dasein está en el mundo de forma cuidadosa o atenta. Una manzana o una computadora no tiene que hacer nada con respecto al mundo para ser lo que es; sólo tiene que encerrar propiedades. El Dasein, en cambio, tiene que lidiar con el mundo; tiene que hacer efectivo el modo de ser que es, la existencia, por lo que, quiéralo o no, el mundo no puede más que importarle, y por eso la importancia del existenciario del cuidado.
Cerrando este análisis del ser del Dasein, Heidegger vuelve, en las últimas dos secciones de la primera parte, a una discusión de la realidad y la verdad que había tratado en parte en el tercer capítulo al discutir la noción del mundo en Descartes. Ahora con una concepción más clara de la naturaleza del Dasein, puede tratar el asunto con más contundencia. Sin embargo, no lo vamos a ver hoy sino en el próximo vídeo.

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25 Comments

  1. Juan Alberto · 22/12/2016 Responder

    Buenas noches Darin (disculpa que antes te llamé Narim). Como siempre gracias por tus explicaciones.
    Me falta asimilar tu aportación, espero escuchar tu video una terna mas. Me gusgaria, mientras tanto, preguntar algo; la angustia entonces funciona como una especie de enlace entre el daseing y el dasman para “esclarecer” la existencia de ambos pero que mientras que para el dasman afianza su mundaneidad para el daseing afianza el complejo entramado de su existencial (con sus diferentes alegorias concretas y abstractas)?.
    Te mando un abrazo y felices reuniones.

    • Darin · 23/12/2016 Responder

      Hola Juan. No sé si entendí mal tu pregunta, pero el das Man no experimenta la angustia, sólo el Dasein y el efecto que tiene es disolver por así decirlo el “ruido” de su mundo cotidiano para que sea vean claramente, como en desnudo, los elementos de su ser y el hecho de que es contingente y que tiene la opción de decidir ser auténtico o no.

  2. Jose · 23/12/2016 Responder

    Muy interesante y claro.

  3. Octavio Carranza Bucio · 24/12/2016 Responder

    Darin:
    Aprecio el esfuerzo por abrir lacomprensión de Ser y Tiempo. Heidegger tiene muchas cosas que decirnos todavía. Felicidades

  4. Martha · 25/12/2016 Responder

    ¡Muchas Gracias por las explicaciones recibidas durante este año 2016; recibe por adelantado mi agradecimiento para este nuevo año en el que seguirás beneficiándonos con tus conocimientos!

    ¡Saludos y feliz 2017!

  5. Sarah · 25/12/2016 Responder

    Estimado Darin, sigo sus charlas y desearía comentarle la parte 9 de El Ser y el Tiempo.
    Usted afirma que la angustia No tiene objeto, creo que no es así , no sólo lo creo sino que ya está dicho por usted mismo y por las lecturas que aportan no sólo filósofos como Foucault sino también psicoanalistas como Lacan y que además usted mismo más adelante advierte.

    La angustia No es sin objeto, el objeto de la angustia es la Nada misma.

    Piénselo, y muchas gracias por probar mi bocadillo..

  6. Sarah · 25/12/2016 Responder

    La existencial Idas? Porque sustancial izas la existencia, eso no es necesario, Heidegger no nos remite a la sustancia como lo hace Descartes o estoy confunida.?

    Gracias por tus vídeos y buen comienzo de año.

  7. Eduardo · 26/12/2016 Responder

    Darin. Sin duda es un tema no fácil de entender pero, con tu ayuda, se hace mucho más digerible. No he leído el libro aun y espero hacerlo cuando hayas terminado el análisis que con tanta generosidad nos ofreces. Ahora, si tu me recomiendas leerlo paralelamente, lo consideraría. Gracias por compartir de forma clara y amena tus conocimientos.

    • Darin · 26/12/2016 Responder

      Puede ser mejor esperar hasta que termine para que lo leas sin tener que esperar dos semanas para el nuevo vídeo! jaja

  8. alejandro mendez gonzalez · 26/12/2016 Responder

    Darin muchas gracias por este esfuerzo y cariño con que nos regala estos videos, que hace que a uno le guste
    la filosofia.Y ademas que tenga una feliz navidad y que siga con nosotros regalandonos mas videos y sabiduria.

  9. Bernardo Ramírez de Arellano · 26/12/2016 Responder

    Darin
    Aprecio tu generosidad al compartir tu comprensión e interpretación del maestro M Heidegger
    (como posibilidad) ¡Felices fiestas de fin de año! (que tienen sentido desde de la facticidad)
    Y sin caerse-en el litro (como decimos en Chile a los gramos de alcohol en demasía)

  10. Virginio · 07/02/2017 Responder

    Un cordial saludo

    Magníficos los vídeos (a la espera ansiosa de más). Tengo una pregunta: ¿puede el Dasein ‘zafarse’ de esa ‘categoría’ que es el Das Man? Tengo una ambivalente impresión, a saber: 1- parafraseando a Sartre, el Das Man son los Otros; 2- acaso el Dasein ‘en sí’ dejara de estar vinculado a la nihilidad del Ser, sublimando ‘el se’, para trascenderse…¿salida mística, y por ende, re-encuentro? Tal vez el anhelado des-velo de Heidegger (no sabemos si inconcluso)

    Gracias, de nuevo

    • Darin · 07/02/2017 Responder

      Hola Virginio. El das Man es fenómeno ontológico, o sea, forma parte de la forma de ser del Dasein, de forma necesaria y no contingente. Por eso lo llama un existenciario. Precisamente su presencia constante en la experiencia del Dasein es lo que permite que se resalten las opciones y oportunidades para un vivir auténtico.

  11. Virginio · 08/02/2017 Responder

    Un saludo, Darin
    Entiendo que si el existir humano (Dasein) se ve apocado a la cotidianidad y, por ende, a la angustia posibilitada por la experiencia de la nada como ‘fin’ de todo existir (si es que acaso ‘se existe’), no tiene, de facto, más remedio que recaer en lo Impersonal, Anónimo e Indeterminado que, yo entiendo, es el Uno o Das Man. Y, por consiguiente, la única manera de eludir este ‘infierno’ es la salida mística, si se quiere, a saber: Dios.
    Conceptualizo ‘el se’ como una dictadura vinculada inexorablemente a la mediocridad y la inautenticidad (de acuerdo con Heidegger); no obstante, lo ‘auténtico’ no es lo ‘no-inauténtico’, obviamente desde mi entender (creer), ya que esa autenticidad heideggariana es un mero ‘ouroboros’: una inautenticidad.
    La única salida para la Náusea (angustia) es aplastar la mosca en la mesa…Esto no lo entiendo como una opción válida para seguir viviendo de ‘verdad’.

    Gracias, por tus comentarios y acicates

    • Darin · 10/02/2017 Responder

      Hola Virginio. Gracias por tu reflexión. Siguiendo a los propios comentarios de Heidegger, no pretende dar en este libro una receta existencialista para la vida. Sólo analiza la situación del existir del Dasein para ver si ahí puede descifrar la naturaleza del ser, lo cual implica un análisis del das Man y la angustia y todo. Si el Dasein lograra escapar de todo esto a un mundo místico, pues dejaría de ser Dasein. No sé qué sería.

      • Virginio Jiménez · 16/02/2017 Responder

        No obstante, el mero Dasein, ese ‘ex-‘, ese ‘estar fuera de’ que se vincula a la angustia de la Nada no deja de ser pura Nada…Así las cosas el Dasein heideggeriano es (sin conceptualizar, obviamente. Aunque es díficil con las dicciones humanas…) la Nada. De ahí, a pesar de lo prolijo que resultaría una extensa reflexión sobre ello, que la Nada se identifique con Dios y, por ende, podamos hablar de un misticismo a ultranza toda vez que nos ‘alejamos’ del ‘se’. El Abismo del que habla Heidegger es el que sortea, bienaventuradamente, Kierkegaard con su Salto.
        Un cordial saludo, Darin.

        ps: somos quintos, por cierto. 1966. 😉

  12. Bruno Zanotto T · 11/02/2017 Responder

    Estimado Darin (como decimos los argentinos)
    gracias por estas clases y videos. Luego de verlos y intentar comprenderlos ónticamente jejej me gustaría hacerte una pregunta. No logró terminar de entender la relación del existenciario das Man con el existenciario Cuidado. Están relacionados ?
    Según lo que entiendo luego de ver el video, el existenciario cuidado surge como conlusión del modo de ser del Dasein. Es este el existenciario que los domina a todos, parafraseando a Tolkien? Si es así, cuál es la relación de la caída en el das Man con el Cuidado? Creo entender un poco mejor la relación de la existencialidad y la facticidad con el cuidado, n así la del das Man.

    En todo caso te agradeceré cualquier reflexión que puedas hacer para corregirme y aclararme el panorama.

    Muchísimas gracias

    Saludos cordiales

    Bruno

    • Darin · 12/02/2017 Responder

      Hola Bruno. Si el cuidado del Dasein no fuera parte esencial de su forma de existir, la caída en el das Man no presentaría un problema. Este último es lo que posibilita que el Dasein se percate de la posibilidad de existir auténticamente y por tanto forma parte del existenciario general del cuidado.

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