Proceso y realidad, pt. 4/7

Hoy analizamos la fascinante noción de prehensión, que es cómo la entidad actual siente su entorno. También discutimos la naturaleza de los nexos.

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Música de la intro: La canción se llama “Ambience Musettienne” del album Simply Musette de Alexa Sage.

Música de la outro: ZAPATEADITO OAXAQUEÑO II . Arodi Martinez S. https://www.youtube.com/watch?v=qIcnUTBSOfw

Guión

La vez pasada hablamos mucho de las entidades actuales. Whitehead dice que son “las cosas reales últimas de las que se compone el mundo”. En los comentarios algunos señalaban que en el español el término ‘actual’ tiene una connotación temporal; significa el presente, lo que está pasando ahora, y que en el inglés significa más bien que algo es real. De modo que la palabra ‘actual’ es lo que en lingüística llaman un ‘amigo falso’. Sí, es cierto. ¿En vez de una entidad actual, no sería mejor entonces llamarlo una entidad real? Pues los traductores de las dos ediciones en español tomaron la decisión de llamarlo ‘entidad actual’. Uno de ellos aclara el asunto. Dice: “«Actualidad» que no cabe entender en su acepción meramente cronológica, sino en la ontológica, en consonancia con la distinción aristotélica entre lo potencial y lo actual, siendo esto último lo plenamente real en oposición a lo meramente posible, de manera análoga al término actual de la lengua inglesa, prácticamente sinónimo de real”. Hacía falta hacer esta aclaración, por lo que agradezco los comentarios que dejaron.
Entre todo eso que platicamos sobre las entidades actuales, seguramente te preguntaste ¿Y donde puedo ver una; qué es una ejemplo de una entidad actual? Buena pregunta. Lamentablemente, no la puedo contestar ahora porque implica primero una discusión de la naturaleza de los nexos, y esto a su vez requiere de una discusión de la prehensión, así que aguántame tantito.
Al final del último vídeo llegamos muy cerca de una discusión de la prehensión, así que, revisemos un poco el tema que ahí estábamos viendo. El tema fue el carácter atómico de las entidades actuales, el hecho de que el flujo del devenir no es continuo, sino pulsado o atómico. Esto es contraintuitivo porque la experiencia, al menos la nuestra, parece continua. El tiempo en el que la experiencia tiene lugar lo medimos con el reloj – lo dividimos en horas, minutos y segundos. Sin embargo, sabemos que esas divisiones no son reales, que nosotros imponemos ese esquema para fines prácticos, de la misma manera que imponemos el esquema de un mapa sobre un territorio para facilitar la orientación y el movimiento, sabiendo que el mapa, con todas sus divisiones y fronteras, no es el territorio.
Como buen filósofo, Whitehead pone de cabeza ese sentido común. Si una duración temporal es continua, eso quiere decir que es infinitamente divisible, es decir, tomando cualquier trozo de tiempo, se puede dividir en dos y así al infinito. Dice que, al menos que haya un trozo más pequeño, un trozo con una duración definida que no puede dividirse más, una secuencia temporal nunca podría iniciarse. Eso es lo que nos enseñó Zenón. Para evitar sus paradojas, Whitehead concibió el devenir, es decir, concibió la naturaleza procesual de la entidad actual, como atómica, como trocitos, pulsaciones o, como platicamos la vez pasada – gotas. Otro término que emplea Whitehead, sinónimo de los demás pero más preciso, es ‘quantum’, lo cual no ha de extrañar ya que conocía muy bien la física cuántica la cual para Whitehead representaba una mejora de la concepción cosmológica de Newton.
Resumiendo todo esto, Whitehead dice que aunque no haya una continuidad del devenir, es decir, que el devenir no fluye de forma continua, sí hay un devenir de la continuidad. Whitehead no niega la continuidad, al contrario es algo real y muy importante para su filosofía, para su concepción del cosmos como un organismo cuyas partes están íntimamente conectadas entre sí. Es sólo que la continuidad no es algo dado como primordial sino que es algo alcanzado o constituido. La pregunta es cómo, ¿cómo deviene la continuidad? Otra forma de hacer esta pregunta es ¿cómo se relacionan las entidades actuales? Si cada una deviene de forma atómica en una definida y determinada gota o pulsación, sería fácil verlas como las bolas del billar, cada una independiente y distinta relacionándose de forma mecánica tal como se pegan las bolas de billar. Las relaciones que así guardarían serían externas, lo cual quiere decir que cada entidad es lo que es con independencia de cualquier otra. Esto sería la concepción del cosmos como un gran reloj. Si se entiende como un organismo, como hace Whitehead, las relaciones tienen que ser no externas sino internas, lo cual, como comentamos al final del último vídeo, significa que lo que una entidad actual es, es una función de lo que todas las anteriores han sido. En otras palabras, toda entidad actual es la totalidad de la naturaleza en una perspectiva microscópica, o sea, toda perspectiva del desarrollo histórico del cosmos está internamente implícita y esencialmente ligada con todas las demás. Como dice Whitehead, “[La entidad actual] reproduce en cuanto microcosmos lo que el universo es en cuanto macrocosmos”.
No sé tú, ¡pero esa idea me resulta fascinante! Sin embargo, hay que decir que Whitehead no la originó. Su gran antecedente en este sentido es Leibniz. Las mónadas de Leibniz son básicamente el equivalente de las entidades actuales de Whitehead. Hay infinita cantidad de mónadas, cada una de las cuales tiene su propio y único concepto. El concepto de X mónada encierra los predicados que le atañen a ese sujeto, a esa mónada. El detalle, y es un gran detalle, es que los predicados que en su conjunto dan cuenta, por ejemplo, de mi existencia, son no sólo predicados como ‘hombre’, ‘de origen gringo’, ‘doctor en filosofía’, ‘pelón’, sino absolutamente todos los predicados verdaderos sobre el mundo en su totalidad, ya que si sólo uno de esos predicados, uno de esos sucesos históricos por ejemplo no se diera, yo no sería quien soy. Todo esto lo explico con mucho detalle en mi serie de vídeos sobre Leibniz que se llama “Leibniz recargado”. El punto es que, como la entidad actual, cada mónada refleja microcósmicamente la realidad del macrocosmos. Pero ¿cómo lo hace? Leibniz dice, famosamente, que las mónadas no tienen ventanas, es decir, que no se comunican, no guardan relaciones de causa y efecto entre sí. Entonces, ¿a qué se debe la aparente coordinación de las mónadas entre sí como si percibieran en términos de causa y efecto uno y el mismo mundo? La respuesta de Leibniz es sencilla. Dado que un concepto individual completo contiene todos los predicados verdaderos del mundo entero, es como si tuviera una serie de percepciones pre-programadas por Dios envuelta en su concepto. El desenvolvimiento de estas percepciones se da en perfecta armonía con las percepciones de todas las demás sustancias o mónadas. Ésta es la célebre doctrina de la armonía pre-establecida, lo cual es un deus ex machina, literalmente, recurso que Whitehead se niega a emplear.
¿Cuál es su solución; cómo explica que cada entidad actual reproduce en sí el universo entero? Ahorita vemos. Primero quiero tratar otra diferencia que guarda con Leibniz. En el texto, Whitehead dice que su teoría es básicamente como la que Leibniz plantea. Dice: “Ésta es una teoría de mónadas, pero difiere de la de Leibniz en que sus mónadas cambian. En la teoría orgánica, las mónadas simplemente devienen”. Ésta es una distinción muy importante. Las mónadas de Leibniz son sustancias, las cuales son sustratos a los que diversos atributos o propiedades adhieren. Por ejemplo, si quito esta corbata y me pongo ésta, pues he cambiado de corbata, una de mis propiedades ha cambiado, pero yo no he cambiado. En el esquema de Whitehead las entidades actuales no se cambian así sino que devienen, no son permanentes sino perecederas. Vamos a volver a este punto pero ahora hay que pasar a su célebre noción de la prehensión.
La prehensión es la forma en que una entidad actual se relaciona con cosas en su mundo. Tradicionalmente, especialmente desde Descartes, ese modo de relacionarse se ha entendido en términos conceptuales o representativos. Yo como sujeto hago en mi mente un pequeño modelo conceptual de los objetos materiales allá afuera. De esta manera, los represento, y si lo hago bien decimos que he captado la realidad, la he aprehendido. La aprehensión significa entender cabal o completamente, un término que viene de la palabra latina – prehendere – que significa captar o agarrar. Si Whitehead aceptara el dualismo cartesiano, si partiera de la bifurcación de la naturaleza que tratamos en un vídeo anterior, entonces seguramente habría utilizado la palabra ‘aprehensión’. Pero no lo acepta. La actividad representativa de la conciencia humana es un fenómeno muy fino y enrarecido que describe la actividad de un número muy reducido de cosas en el cosmos. Por tanto, como marco explicativo, el cartesianismo y sus variantes dualistas son muy defectuosos. En vez de ver la conciencia o la mentalidad como básica, Whitehead la ve como especial y derivada, como una especie de un género mucho más amplio, a saber, la actividad de las entidades actuales. Whitehead caracteriza esa actividad en general como ‘experiencia’. La conciencia presupone la experiencia, pero la experiencia no presupone la conciencia, lo cual abre un panorama mucho más allá de tu mente y la mía. Whitehead no rechaza la capacidad de captar algo con el intelecto; sólo dice que no es básico. Entonces, en vez de ‘aprehensión’, Whitehead emplea el término más básico de ‘prehensión’. Dice: “Utilizo el término ‘prehensión’ para el modo general en que la ocasión de experiencia puede incluir, como parte de su propia esencia, cualquier otra entidad”.
¿Cómo incluye, o capta, o apropia esa otra entidad como parte de su propia esencia? Whitehead nos dice: “Cada entidad actual se concibe como un acto de experiencia a partir de datos. Es el proceso de «sentir» los múltiples datos para absorberlos en la unidad de una «satisfacción» individual. Aquí, «sentir» es el término empleado para designar la operación genérica básica de pasar de la objetividad de los datos a la subjetividad de la entidad actual en cuestión”. La entidad actual capta o prehende el mundo al sentirlo – la captación no es intelectiva sino afectiva. De hecho, el sentir y la prehensión son sinónimos; Whitehead los usa de forma indistinta en el texto. En otra parte dice: “Una sensación se apropia de elementos del universo que en sí mismos son distintos del sujeto, y absorbe esos elementos en la constitución interna real de su sujeto sintetizándolos en la unidad de una pauta emocional expresiva de su propia subjetividad”.
Es impresionante la forma dramática en la que rompe con la tradición. La entidad actual no es un sujeto representando el mundo con conceptos, sino un experiente (vamos a llamarlo así) sintiendo su entorno y apropiándolo. “En lenguaje cartesiano”, dice Whitehead, “la esencia de una entidad actual consiste únicamente en el hecho de que es una cosa que prehende”. En Las meditaciones, Descartes hablaba del res cogitans, de una cosa cuya esencia es pensar. El equivalente en Whitehead, la entidad actual, es una cosa cuya esencia es sentir.
Entonces, tenemos el siguiente esquema básico. La entidad actual prehende o siente datos en su entorno, apropiándolos para que formen parte de sí mismo. Para que esos datos no sean un mero agregado, tienen que sintetizarse para constituir una unidad. Ese proceso de síntesis Whitehead lo llama ‘concrescencia’, proceso que termina cuando haya alcanzado, como dice en la cita, una satisfacción individual. Eso de la concrescencia y la satisfacción y muchas cosas más, las veremos más adelante. De momento tenemos que entender con detalle cómo opera el proceso de prehensión, cómo la entidad actual siente su entorno.
En el capítulo sobre sus categorías dice lo siguiente: “Toda prehensión consta de tres factores: a) el «sujeto» que prehende, es decir, la entidad actual en la que dicha prehensión es un elemento concreto; b) el «dato» que es prehendido, y c) la «forma subjetiva», que es cómo prehende dicho sujeto ese dato”. Vamos a centrarnos de momento en los primeros dos elementos – la entidad actual y el dato que prehende – pero antes de seguir hay que tener en cuenta dos distinciones que Whitehead hace. Comenta que hay dos tipos de prehensión: prehensiones físicas, que es donde una entidad actual siente o prehende otra entidad actual, y prehensiones conceptuales, que es donde una entidad actual prehende un objeto eterno. Los objetos eternos es la versión whiteheadiana de los universales, pero de eso no vamos a hablar ahorita. Entonces, hay prehensiones físicas y conceptuales. La otra distinción tiene que ver con el modo en que las prehensiones pueden llevarse a cabo. Pueden hacerse de forma positiva, en cual caso una entidad actual toma y se apropia de un dato de otra entidad actual. Dice que las prehensiones positivas reciben el nombre de ‘sensaciones’. Y también se puede hacer de forma negativa, en cual caso la prehensión ‘elimina el contenido del sentir’. En otras palabras, la prehensión simplemente hace caso omiso de ciertos datos.
La palabra que los traductores han traducido como ‘sensación’ es ‘feeling’, y comentan lo siguiente al respecto, lo cual me parece importante. Dicen: “Traducimos normalmente por «sensación» -ocasionalmente por «sentir»- el término inglés feeling. No debe entenderse en el sentido estricto de percepción sensorial concreta (como sensation, término que Whitehead también utiliza a veces), sino en el muy genérico de «acto de sentir», que incluye los llamados «sentimientos»”.
Bueno, con todo ese preámbulo, pasemos a ver cómo una entidad actual prehende un dato. Tomando en cuenta las distinciones que vimos, se trata de una prehensión física y positiva. Voy a leer la descripción que Whitehead da de este proceso, pero voy a poner en la pantalla un dibujo para ilustrar los diversos elementos que trata y sus relaciones. Aquí ven dos entidades actuales, A y B. B está en proceso de devenir, es la que prehende. A está en el pasado inmediato de B y es la que es prehendida. X, Y, y Z son prehensiones de B, es decir, son distintos momentos de sentir A para captarlo e incluirlo en B. M, N, y O son prehensiones que en su momento A, cuando estaba en proceso de devenir, hizo de entidades actuales incluso anteriores.
Para usar un ejemplo muy burdo, imagínate el tiempo de vida de una entidad actual como el tiempo de vida de un ser humano. El ser humano empieza como bebé que para constituir su cuerpo y crecer tiene que ingerir elementos de su entorno. No ingiere todo en su entorno sino selecciona ciertas cosas de acuerdo con diferentes factores como el gusto, y luego como adulto factores como dieta, o restricciones religiosas, entre otros. Lo mismo pasa con la entidad actual B en nuestro dibujo. Está en proceso de constituirse y para ello necesita ingerir o incorporar de su entorno –no comida– sino datos. Capta los datos al sentirlos.
Volviendo a nuestro dibujo, aclaro que esto no es de Whitehead sino de un estudioso que se llama Donald Sherburne. Al leer el texto de Whitehead voy a mencionar las letras en el diagrama correspondientes a las cosas que va tratando Whitehead en la cita. Bueno, dice: “En una sensación física simple [X] hay dos entidades actuales afectadas. Una de ellas [B] es el sujeto de esa sensación, y la otra [A], el dato inicial de ésta. También está implicada una segunda sensación [N], a saber, el dato objetivo de la sensación física simple. Esta segunda sensación [N] es la «objetivación» de su sujeto [A] para el sujeto [B] de la sensación física simple [X]. El dato inicial [A] está objetivado como sujeto de la sensación [N] que es el dato objetivo: la objetivación es la «perspectiva» del dato inicial”.
Yo sé que eso suena muy técnico, muy gris, pero escondida ahí brilla una perla. Mira, hay dos entidades actuales, A y B. B siente o prehende A, lo cual produce en B una sensación – X. ¿Qué es lo que B toca o capta en A? Otra sensación – N, una sensación que se creó o se produjo previamente en A cuando A estaba en proceso de devenir. Al prehender esa sensación, B recrea o reproduce lo que A en su momento sentía. Dice Whitehead: “La forma subjetiva de una sensación física es la recreación de la forma subjetiva de la sensación sentida. De este modo, la causa transmite su sensación para que sea reproducida por el nuevo sujeto como propia de éste . . . Hay un flujo de sensaciones”. Más adelante dice: “Una sensación física simple tiene el doble carácter de ser la sensación de la causa recreada para el efecto como sujeto. Pero esta transferencia de sensación efectúa una identificación parcial de la causa con el efecto, y no una mera representación de la causa. Es la acumulación del universo y no una escenificación acerca de éste”.
Esa última línea es maravillosa, y muy importante para entender la manera en que cualquier entidad actual está íntimamente conectada con el resto del universo. Dice que hay un flujo de sensaciones, una acumulación o transmisión de ellas hacia el futuro que se ingresan en el devenir de nuevas entidades actuales. Ahora bien, filósofos desde los tiempos de Descartes han reconocido que la experiencia humana cuenta con un tono afectivo, pero lo que no reconocían es que ese tono surgía de los datos, de los objetos que la conciencia conocía. Si partimos del dualismo mente-materia, entonces la mente termina siendo como un teatro en el que se arma una escenificación del mundo exterior, una obra de teatro que representa el mundo en vez de reproducirlo. En este esquema, el sentir es un mero agregado subjetivo, como el placer que sentimos al ver el atardecer, cosa que no contribuye nada en la explicación de lo que realmente está pasando. Whitehead rompe con todo eso. La experiencia no tiene lugar dentro de una mente aislada, sino a lo largo y ancho del cosmos, y el mayor problema que se presenta no es epistemológico, sino ontológico, a saber, cómo deviene la existencia. El mundo no es un conjunto de substancias inertes, sino una comunidad de actividades, de experiencia, que se relacionan de forma afectiva.
Bueno, en esa cita que analizamos, Whitehead describe una prehensión positiva donde una entidad actual siente las sensaciones de otra entidad, pero también hay prehensiones negativas donde la entidad actual hace caso omiso de otras sensaciones de esa entidad. Entonces, la entidad actual B siente algunos aspectos de A y elimina otros. Esto quiere decir que A no ha sido captado o asimilado por completo, sino que B lo ha objetivizado, como dice en el texto, o interpretado (como diríamos hoy en día).
Recuerda que Whitehead dice que toda prehensión consta de tes factores: el sujeto que prehende, el dato prehendido, (los cuales ya hemos tratado), y la forma subjetiva que es cómo prehende dicho sujeto ese dato. Hace rato, dije que al ingerir comida, no ingerimos cualquier cosa sino de acuerdo con criterios como el gusto, una dieta especial, etc. A eso se refiere Whitehead con su noción de la forma subjetiva. Dice: “Hay muchas especies de formas subjetivas, tales como emociones, valoraciones, propósitos, atracciones, aversiones, consciencia, etcétera”. En otra parte dice: “La novedad esencial de una sensación se añade a su forma subjetiva. Los datos iniciales, e incluso el nexo que es el dato objetivo, pueden haber servido a otras sensaciones con otros sujetos. Pero la forma subjetiva es la novedad inmediata; es la manera en que ese sujeto está sintiendo ese dato objetivo”.
En la prehensión, datos en el pasado influyen en el presente, pasan de la entidad A a la B como causa y efecto. Si B nada más recreara las sensaciones que encuentra en A, entonces terminaría simplemente replicando A en el presente. Pero no es así. Algunas sensaciones las recrea, y otras no, y las que sí recrea lo hace desde cierta perspectiva, bajo cierta forma subjetiva como lo llama Whitehead, con ciertas valoraciones, propósitos y aversiones, lo cual introduce novedad en el devenir de la entidad actual que prehende.
En el capítulo sobre las categorías Whitehead comenta que hay ocho categorías de existencia. La primera son las entidades actuales; la segunda son las prehensiones. Ya hemos hablado bastante de estas dos. Saltando la tercera, vemos que la cuarta son las formas subjetivas que acabamos de tratar. Ahí en la lista Whitehead las caracteriza como “hechos privados”. ¿Por qué privados? Pues recuerda que la forma subjetiva es cómo la entidad actual prehende o siente el dato. La sensación que siente, lo que indicamos con la X en el diagrama, es necesariamente privada. En el contexto de la experiencia humana diríamos que nadie puede sentir algo por ti. Aun cuando otra persona pudiera describir la sensación de algo con mucho detalle fenomenológico, a tal grado que casi lo sintieras tú, gracias a la forma subjetiva, tú vas a sentir esa cosa de una forma distinta debido al conjunto distinto de valoraciones, perspectivas y propósitos que guardas. Por tanto, lo que se siente por medio de la forma subjetiva es necesariamente un hecho privado.
Volviendo a la lista de categorías, encontramos en tercer lugar los nexos, los cuales Whitehead caracteriza como hechos públicos. ¿Qué es un nexo? No es otro que un grupo de entidades actuales relacionadas entre sí por sus prehensiones. Dice Whitehead: “Las entidades actuales se implican mutuamente debido a su mutua prehensión. Son, pues, hechos individuales reales de la conjunción . . . Todo caso particular de conjunción entre entidades actuales recibe el nombre de «nexo». Los hechos últimos de la experiencia actual inmediata son entidades actuales, prehensiones y nexos”. Árboles, coches, libros, gatos, los objetos comunes y corrientes que percibimos todos los días, son nexos. Al parecer, entonces, las entidades actuales son como átomos, los ladrillos o componentes básicos a partir de los cuales el mundo de la experiencia común se construye. La mayoría de los estudiosos de Whitehead lo entienden así, delimitando la entidad actual a fenómenos de una escala subatómica y también a la experiencia humana. Yo no estoy tan seguro, y la verdad Whitehead es de poco ayuda porque da muy pocos ejemplos de entidades actuales. En el capítulo dos sobre sus categorías dijo, como ya citamos en otro vídeo: “Dios es una entidad actual, como también lo es el más trivial soplo de existencia en el último rincón del espacio vacío”. Todavía no hemos hablado de su concepto de Dios, pero no es en definitiva un trocito subatómico. En otra parte Whitehead dice: “Un nexo de muchas actualidades puede ser tratado como si fuera una única actualidad. Esto es lo que solemos hacer en el caso del tiempo de vida de una molécula, de un trozo de roca o de un cuerpo humano”. O sea, cabe la posibilidad de que los nexos funjan a su vez como entidades actuales. Por ejemplo, visto desde cierto punto de vista, un árbol es un nexo de entidades actuales, pero desde otro punto de vista el árbol mismo puede fungir como entidad actual en la medida en que se relaciona de forma afectiva con otros árboles, digamos a través de sus raíces, formando así un nexo superior que sería el bosque.
En la visión atómica tradicional, los átomos se combinan para formar nexos que son moléculas, y éstas se combinan para formar células, y éstas tejidos, luego órganos, luego el cuerpo, etc. Este planteamiento es mecanicista, lo cual da cuenta de la formación de agrupaciones meramente complicadas. Sin embargo, el cuerpo humano o animal en general no es mecánico sino orgánico. En cada nivel, es decir, al pasar del átomo a la molécula a la célula, el nexo resultante es más que la suma de sus partes; es un fenómeno no sólo complicado sino complejo. Por tanto, creo que cabría la posibilidad, dentro del esquema de Whitehead, de ver los nexos también como entidades actuales bajo ciertas circunstancias.
En todo caso, el atomismo que Whitehead atribuye a las entidades actuales no debe interpretarse necesariamente como microscópico. En el griego original, “átomo” significa simplemente indivisible o más bien irreducible. Aun cuando un nexo puede lógicamente reducirse a componentes más básicos, para fines de comprender un nexo mayor del que el nexo en cuestión forma parte, éste debe entenderse como irreducible.
Una última consideración es que la caracterización de la entidad actual como muy pequeño o microscópico es poner la carretera delante del caballo. Recuerda que para Whitehead, como para Leibniz, el espacio y el tiempo no son contenedores que pre-existen a las entidades actuales sino que una gota de espacio-tiempo emerge a partir del devenir de la entidad actual. No se puede dogmáticamente definir un tamaño espacial para la entidad actual antes de que ésta haya creado las condiciones para que aquél se de.
En fin, esta cuestión no la tengo muy clara todavía; ojalá, a lo largo de nuestro estudio de Proceso y realidad lleguemos a una posición más clara. No sé, sólo quería que quedara clara mi falta de claridad. Bueno, en el próximo vídeo hablaremos de la prehensión conceptual, los objetos eternos, y luego el proceso de concrescencia en el que los múltiples datos prehendidos se tejen en una novedosa unidad.

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Música de la intro: La canción se llama “Ambience Musettienne” del album Simply Musette de Alexa Sage.

Música de la outro:  ZAPATEADITO OAXAQUEÑO II . Arodi Martinez S.  https://www.youtube.com/watch?v=qIcnUTBSOfw

4 Comments

  1. Alfonso Rosales López · 22/07/2025 Responder

    Hola Darin:
    Es loable el esfuerzo que haces por develar una obra no tan asequible como Proceso y realidad. Considero que las categorías: entidades actuales, prehensión, las formas subjetivas de las sensaciones como hechos privados, así como el proceso del devenir han quedado claros. La tercera categoría o nexos parece tener problemas, sin embargo, si partimos de la cita de Whitehead: “Un nexo de muchas actualidades puede ser tratado como si fuera una única actividad…” pudiera ser la clave para entenderlo, ya que se puede interpretar como todo aquello que vuelve social el conocimiento. Es claro que el resultado del devenir es siempre subjetivo e individual, pero necesita de ladrillos de entendimiento universal. Dejando de lado la fenomenología lingüística que conlleva, para que haya algo devenga requiere de “cosas” iniciales, representaciones mentales que académicamente llamamos conceptos y que vulgarmente damos nombres: árbol, tree, pemë (albanes), pohon (indonesio), drzewo (polaco), etcétera; “cosas” que al interior de una sociedad están implícitamente convenidas y que sirven como base para que los individuos “sientan algo”, es a partir de ellas como se conforme el proceso de devenir. Si no existe una base común conceptual no existe devenir, es socialmente necesario, por ello en la cita de arriba se afirma que un nexo de muchas actualidades puede ser tratado como si fuera una única actualidad (es un átomo conceptual no lingüístico, ni físico).
    Esta es mi humilde aportación, espero sirva de algo, saludos y tengas una buena y larga vida.

    • Darin · 22/07/2025 Responder

      Hola Alfonso, muchas gracias por la interesante reflexión. Creo que lo que comentas aplicaría a lo que Whitehead llama “sociedades” que todavía no tratamos. Un abrazo!

  2. Carlos Rodríguez · 09/08/2025 Responder

    Tratando de entender a Whitehead, después de escuchar maestro una y otra vez sus magistrales exposición sobre Proceso y Realidad, me he hecho la siguiente imagen. No se si en algún escrito Whitehead menciona algo parecido. Una entidad actual A es como el vértice del cono de luz en el espacio-tiempo de la relatividad especial, el vértice marca el evento en el que la entidad actual A deviene. El pasado representado por el cono del pasado (ya devenido), representa muy bien los eventos B del pasado que afectaron y contribuyeron a conformar la entidad actual A ( aquí queda captada la idea leibniziana de que en toda monada esta todo el pasado del cosmos). La linea del espacio tiempo en el pasado del evento A es continua. Pero el presente es espacioso como sugiere James y se da cuánticamente. Esta imagen me parece muy poderosa pues explica la razón de la forma casi clásica de la evolución de la dinamica cuantica contenida en la Ecuación de Schrödinger. El presente espacioso explicaría en cierto sentido el colapso de la función de onda. Con el colapso deviene la continuidad. Y todo esta explicación de los procesos reales es consecuencia de la constancia de la velocidad de la luz. La entidad actual A siente siempre el pasado de B y los procesos que determinaron B son los mismos procesos que fluyen del pasado y que se recrean en A . Claro entre el pasado de A crea filtros alrededor de A , y lo que A percibe de un de los procesos que determinan a B no es exactamente lo mismo: surge así lo que llamamos la experiencia subjetiva (que creo Whitehead dice esto con sus propias palabras).

    • Darin · 09/08/2025 Responder

      Hola Carlos. El cono de luz que mencionas se parece al de Bergson, su cono de la memoria. Es evidente que entiendes la mecánica cuántica mejor que yo, pero lo que dices suena bastante correcto, aunque falta mucho por tratar en Whitehead.

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