Heidegger: El ser y el tiempo, pt. 7

Hoy iniciamos el análisis del “estar-en” y las nociones de “aperturidad”, “disposición afectiva” y “el comprender”.

Guión

 Me he dado cuenta que en estos vídeos sobre Heidegger empiezo cada uno revisando un poco lo que vimos en el anterior, lo cual está bien en general, pero especialmente en el caso de Heidegger porque las ideas que plantea son tan novedosas y el lenguaje que usa para expresarlas también. Por ejemplo, ahorita en la sección 28 veremos una ideas muy importantes, pero su forma de expresarlas deja al lector con una cara así como . . . ¿qué? No te preocupes; la gran mayoría tienen esa experiencia leyendo a Heidegger.
Bueno, para hacer esas ideas más entendibles, revisemos un poco lo que hemos visto últimamente. Estamos analizando la existencia del Dasein. Ónticamente, tu existencia no es la misma que mi existencia. Las llevamos de formas distintas. Pero ontológicamente comparten cierta estructura en común. Los elementos de esa estructura, los existenciarios, es lo que Heidegger va identificando. El más básico es el de estar-en-el-mundo. En el capítulo tres, Heidegger se centró en la cuestión del mundo, en cómo el Dasein está en su mundo. No se relaciona con él de forma cognitiva, como un sujeto cartesiano midiéndolo y representándolo, sino que lo habita como algo que le es familiar. Esta familiaridad lo vimos ilustrada en términos de su uso de los entes a-la-mano, los útiles. En el capítulo cuatro, preguntando por el quién del Dasein, se centró en el lado social del mundo en el que vimos el papel del Uno o del público anónimo en la determinación de su actividad cotidiana. En la sección 28 Heidegger dice: “Ahora es necesario volver a dirigir la interpretación hacia el fenómeno del estar‐en, sin perder de vista lo alcanzado en el análisis concreto del mundo y del quién”. En el capítulo cinco, Heidegger quita su vista fenomenológica de elementos en el entorno del Dasein – los útiles y los otros – y se fija en el estar-en como tal, profundizando desde el propio Dasein su experiencia de familiaridad en el mundo.
El concepto clave de esta sección, aquél del cual el resto del capítulo será una elaboración, se encuentra en la siguiente afirmación: “El Dasein es su aperturidad”. Ahora sí puedes poner esa cara de incomprensión: ¿qué? ¿qué es eso? Tranquilo, vamos por partes. La palabra alemana que “aperturidad” traduce es “Erschlossenheit”, la cual es un sustantivo. El verbo “erschlossen” significa “abrirse” en el sentido de revelarse. La oración “Sein und Zeit hat mir ganz neue Welten erschlossen” significa “El ser y el tiempo me ha abierto todo un mundo nuevo”. Ese mundo no es algo que discierno con los sentidos, ni tampoco es un objeto con el que yo como sujeto me relaciono cognitivamente, o como decía Husserl, a través de la intencionalidad. Aquí Heidegger rompe muy claramente con su maestro. Si entendemos el Dasein como una consciencia alcanzando al objeto a través de la intencionalidad, entonces “[se] disuelve de antemano el fenómeno, y todo intento por recomponerlo a partir de los fragmentos resultantes es una empresa sin esperanza”. Esto es lo que casi toda la filosofía moderna ha intentado hacer desde que Descartes introdujo su dualismo. Entonces, para repetir, el Dasein está en el mundo no de forma cognitiva, conociéndolo, sino que experimenta el mundo como algo que se le revela. El ser del Dasein es tal que el mundo es un fenómeno que se le abre. Por eso la palabra “aperturidad”. Al decir “El Dasein es su aperturidad” Heidegger está tratando de acostumbrarnos a una nueva forma de concebir nuestro ser. En su libro Irrational Man William Barrett lo explica muy bien. Dice: “Mi ser no es algo que tiene lugar dentro de mi piel; más bien está extendido sobre un campo o región que es el mundo de su cuidado y preocupación”. Lo compara con una campo gravitacional o magnético. Dice: “Piensa en un campo magnético sin el cuerpo sólido del imán en su centro; el ser del hombre es semejante campo, pero no hay ningún alma o ego en el centro del que ese campo se radia”. Esa región o apertura es el medio en el que el mundo se revela al Dasein, o en otras palabras, es la forma en que Dasein “está-en” el mundo. Ahora bien, esta apertura se caracteriza por tres aspectos que son 1) la disposición afectiva, 2) el comprender, y 3) el discurso. En el resto del capítulo (secciones 29-38), Heidegger los elabora.
Bien, el primer aspecto es la disposición afectiva. Heidegger empieza la sección 29 diciendo: “Lo que en el orden ontológico designamos con el término de disposición afectiva es ónticamente lo más conocido y cotidiano: el estado de ánimo, el temple anímico”. El Dasein está-en el mundo no de forma cognitiva, sino afectiva. Su conexión o relación con el mundo se siente a través de su estado de ánimo. Aunque tradicionalmente la filosofía haya despreciado el lado afectivo del hombre como meramente subjetivo e idiosincrásico, para Heidegger revela dimensiones muy importantes de la existencia del Dasein. Primero, el estado de ánimo de uno es como una condición de trasfondo que siempre está presente, del que nunca se puede escapar. Se impone sobre el Dasein quiéralo o no. Gracias a ello, alcanzamos, dice Heidegger, “El primer carácter ontológico esencial de la disposición afectiva: la disposición afectiva abre al Dasein en su condición de arrojado”. En algún momento de su juventud, todo adolescente les grita a sus padres que nunca pidió nacer. Su grito no es un mero berrinche, sino que expresa su condición existencial de estar ahí, justo ahí con ese cuerpo, con esos padres, sujeto a las reglas y valores de la sociedad y la época en la que por ninguna decisión suya nació, o más bien, fue arrojado.
Fíjate que la palabra que la frase “disposición afectiva” traduce es Befindlichkeit. Es uno de los neologismos de Heidegger que crea a partir del verbo, en este caso “befinden”, lo cual significa “encontrarse”, como cuando decimos “¿Cómo te encuentras?”. Al preguntar eso estamos preguntando por tu estado anímico: ¿Cómo te va? Pero la pregunta tiene otro sentido que, aun cuando sea poco común, revela su importancia filosófica. “¿Cómo te encuentras?” podría significar “¿Cómo encuentras el lugar donde estás? ¿Cómo encuentras a ti mismo?”. La respuesta es a través de tu estado anímico. Dice Heidegger: “[e]l estado de ánimo pone al Dasein ante el “que [es]” de su Ahí”. El “que es” aquí es muy parecido a lo que los medievales llamaban la hecceidad, es decir, el carácter singular de algo, lo que le hace esto y ninguna otra cosa. Lo que es singular aquí es la existencia del Dasein, lo que Heidegger también llama su facticidad. La facticidad no se refiere a un factum o hecho, como “está lloviendo”. Un hecho es algo que puede ser observado, pero la facticidad del Dasein no; más bien le es revelado al Dasein en su estado de ánimo. No es un hecho contingente, sino parte de la estructura de su ser.
Ahora, cuando Heidegger habla del “Ahí” del Dasein no se trata de un lugar físico sino de un entorno de relaciones significativas, de un mundo en su totalidad. Si estás deprimido, ese estado de ánimo no señala un solo objeto en el mundo que sea su causa, sino que penetra todo el campo en el que se mueve el Dasein, desde el cual, dice Heidegger, “puede comparecer lo que nos concierne”. El mundo no se revela como un inventario homogéneo de cosas, sino como un entorno que nos importa. Recuerda que el ser del Dasein le es una cuestión abierta. No puede ser indiferente al respecto, por lo que obviamente nos tiene que importar. La manera en que nos importa se revela precisamente en los estados de ánimo.
Recordemos que en este capítulo Heidegger está centrado en la relación “estar-en”. ¿De qué forma el Dasein está-en su mundo? Su respuesta es la aperturidad. El Dasein no percibe un mundo en el que puede ubicarse, sino que habita un mundo que se le revela al Dasein. La primera forma en que se le revfela es por su disposición afectiva, manifestada en su estado de ánimo. ¿Recuerdas esa palabra Befindlichkeit? Significa “encontrarse”. A través de su estado de ánimo, el Dasein se encuentra en un mundo, arrojado a él, sin decisión o control sobre la circunstancia en la que se encuentra. Este aspecto de su ser revela la actualidad del mundo que habita, su carácter fáctico. Aunque Heidegger no lo diga, podríamos llamar este aspecto del ser del Dasein “el modo de lo actual”. Si este “modo de lo actual” fuera la única forma en que el Dasein está en el mundo, entonces el ser del Dasein no sería la cuestión abierta que es, la cuestión que tiene que resolverse, ya que el peso inexorable del mundo en que está arrojado lo determinaría de antemano. Este último es lo que se expresa en el grito del adolescente.
El otro día vi a un perro tratando de cruzar la calle cuando un coche le pegó. No lo mató pero se fue medio corriendo, medio cojeando con una mirada de susto y perplejidad en su cara. Me hizo sentir muy mal porque no entiende la naturaleza del entorno humano; simplemente le pesa encima como algo bruto que sufre, algo parecido a la situación del adolescente. Afortunadamente para el adolescente, su ser cuenta con un lado no sólo afectivo , sino comprensivo. El segundo aspecto de la aperturidad del Dasein es lo que Heidegger llama “el comprender”. Seguramente has escuchado el dicho de que el destino te reparte las cartas pero que te toca a ti jugarlas. Pues la disposición afectiva o lo que hemos llamado el modo de la actualidad revela ese aspecto del mundo, que no nos toca escoger las cartas. Ahora el comprender, o el modo de la posibilidad, tratará de la posibilidad de jugarlas. Verás que en la siguiente sección, la 30, Heidegger habla del miedo como un modo de la disposición afectiva. No lo vamos a tratar aquí ya que con lo que hemos dicho creo que se puede entender sin mucho problema.
Bien, cuando comprendemos, siempre comprendemos algo. Yo, por ejemplo, más o menos comprendo El ser y el tiempo, por lo que se lo puedo enseñar. ¿Pero qué es lo que el Dasein comprende? Heidegger utiliza este término no en el nivel óntico, como en mi ejemplo, sino en el nivel ontológico. La habilidad que semejante comprensión le da no es la habilidad de hacer esto o aquél, sino de ser, de existir. Eso suena un poco extraño ¿no?, casi místico: el Dasein comprende cómo existir. Pues no es tan extraño si recordamos que el Dasein no existe como un perro o una computadora. Estas cosas no tienen que forjar su existencia a través de decisiones, sino que simplemente son, lo cual consiste en manifestar las propiedades que las definen. Como vimos en un vídeo anterior, el Dasein se caracteriza no por propiedades, sino por posibilidades.
Al decir que el Dasein comprende su ser en tanto existir, no se trata de una comprensión teórica o proposicional, por ejemplo, comprender o saber que 2 + 2 son 4. Eso es una “saber que”. La comprensión de la que habla Heidegger es un “saber cómo”. Ya vimos un buen ejemplo de eso en el uso que hace el Dasein de los útiles. Pero aquí la comprensión no se trata del para-que de los útiles, sino del para-que de su propia existencia, de lo que su existencia puede ser. El Dasein es lo que puede ser o, en otras palabras, es sus posibilidades. Volviendo a la noción principal de este capítulo, la aperturidad o carácter revelador del Dasein, el comprender revela al Dasein su propio ser en tanto posibilidades, y revela que es sus posibilidades.
Lo que la disposición afectiva le revela al Dasein es su condición de arrojado; lo que el comprender le revela es su capacidad o habilidad de ser. Heidegger pregunta: “¿Por qué el comprender penetra siempre hasta las posibilidades?” Responde al decir: “Porque el comprender tiene en sí mismo la estructura existencial que nosotros llamamos el proyecto”. Rivera traduce la palabra Entwurf como “proyecto”, lo cual no me gusta mucho; prefiero proyección. El punto es que el Dasein siempre se encuentra arrojado en su “ahí”, pero en todo ahí, en toda situación, hay diferentes posibilidades en las que la situación puede desarrollarse. Según Heidegger, el comprender se proyecta hacia esas posibilidades. Antes de seguir, es interesante ver un paralelismo en los términos que utiliza Heidegger. La frase “condición de arrojado” traduce la palabra “Geworfenheit”, que Heidegger forma a partir del verbo “werfen” que significa arrojar. Y aquí la palabra proyecto o proyección traduce el término Entwurf. Wurf significa un tiro o lanzamiento. En los dos tenemos la idea de arrojar. En la disposición afectiva vimos que soy arrojado (desde un pasado que no controlo), y en el comprender resulta que arrojo, arrojo a mí mismo, hacia posibilidades en el futuro (que en cierta medida sí controlo). Obviamente, las posibilidades no son ilimitadas. Si mides 1.60, no vas a jugar el basquetbol a nivel profesional, y aunque quisieras, no puedes llevar la vida de un Samurai japonés. Recuerda que el destino nos repartió ciertas cartas y no otras. Es por eso que Heidegger dice que el Dasein es una “posibilidad arrojada”.
Ésta es una cosa que hay que tener en cuenta con respecto a la proyección de posibilidades. Otra es que, como dice Heidegger: “El proyectar no tiene nada que ver con un comportamiento planificador por medio del cual el Dasein organizara su ser, sino que, en cuanto Dasein, el Dasein ya siempre se ha proyectado, y es proyectante mientras existe”. Es decir, esta proyección hacia posibilidades no es un plan que de casualidad me planteo, como hacer un vídeo sobre Heidegger, sino algo mucho más fundamental. Recuerda que estamos hablando en un nivel ontológico por lo que la comprensión del Dasein no es simplemente una facultad mental, sino que es constitutivo de su ser. Entonces, en vez de ser un mero plan Heidegger dice que “el Dasein ya siempre se ha proyectado, y es proyectante mientras existe”. Esto quiere decir que el Dasein existe adelantado de sí mismo, por así decirlo, en la medida en que entiende o comprende a sí mismo en términos de sus posibilidades. Esto nos ayuda a entender la afirmación de Heidegger de que “el Dasein sería constantemente “más” de lo que de hecho es”.
Bueno, todo esto de proyectarse hacia posibilidades suena muy bien, muy pues existencialista, pero recuerda que esas posibilidades pueden ser las del Uno, del público anónimo, de modo que la existencia del Dasein sea determinada de forma no propia o no auténtica. O puede hacerlo de forma auténtica. Veremos las importantes consecuencias del uno o del otro en vídeos posteriores.

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2 Comments

  1. Eva Sensemayá · 23/10/2016 Responder

    Hola Darin, hace días mi maestro de composición y armonía me pasó tu link y te agradezco haberme suscrito a tu enorme “fonda fiolosófica”. He merodeado poco pero quiero empezar a estudiarte. Soy médico especialista en cirugía, con estudios de geriatría, musicoterapia y dos años sumergiéndome en música. Se me recomendó específicamente estudiar estética… ¿Será posible que me instruyeras sobre cómo empezar a abordar la fonda???

    Muchísimas gracias por compartirnos tu saber

    • Darin · 23/10/2016 Responder

      Hola Eva. Bienvenida a la Fonda. No hay forma correcta de abordar los vídeos. Tengo muchos vídeos sobre la estética pero ninguno sobre la música como tal. En la página principal en el menú de mano izquierda hay una lista de temas, ahí encuentras “estética” y eso te lleva a todos los vídeos sobre ese tema. Suerte y un abrazo!

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