¡Mi libro ya salió del horno!

¡”Diferencia y repetición: una guía de lectura” ya está publicado y a la venta! Si te interesa leerlo, aquí te cuento cómo conseguirlo. También hablo de un muy buen motivo para leer la obra maestra de Deleuze (y por tanto mi libro también), a saber, para apreciar el breve y conmovedor escrito de Deleuze “La inmanencia: una vida”, el último ensayo que escribió en vida.

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Música de la intro: La canción se llama “Ambience Musettienne” del album Simply Musette de Alexa Sage.

Música de la outro: ZAPATEADITO OAXAQUEÑO II . Arodi Martinez S. https://www.youtube.com/watch?v=qIcnUTBSOfw

Guión

La cantidad de veces que he sonreído en los vídeos de la Fonda creo que puede contarse con los dedos de una sola mano. No sé por qué, no soy una persona gruñona; en mi día a día sonrío y me río como cualquier persona normal. A lo mejor es por la corbata. Entro por la puerta, prendo la lámpara, me siento aquí, ajusto la corbata, y voila, ya estoy serio. Bueno, hoy tengo gran motivo para sonreírme, pues ya salió publicado mi nuevo libro! Ya por fin! ¿Cómo lo ven? Estoy muy contento. Me gusta mucho cómo quedó la portada. La imagen, como comenté en un vídeo anterior que se llama “Diferencia y repetición: dos libros”, es de una foto que tomé de uno de esos famosos muros en Cuzco, Perú. La escogí no sólo por cuestiones estéticas sino también teóricas ya que ilustra lo que Deleuze quiere decir por los términos de diferencia y repetición. Ahí en ese vídeo explico por qué.
La impresión es de muy buena calidad, el texto nítido, muy negro y sólido en su apariencia, y fácil de leer – no cansa la vista. A lo mejor te parezca raro que mencione eso, pero hoy en día con esa tecnología de “print on demand”, pides un libro en línea y muchas veces, al recibir el pedido, el libro se imprime en ese momento con una súper impresora digital. Bueno, son máquinas de alta tecnología pero la verdad no de muy alta calidad. Últimamente, he comprado algunos libros en línea – por ejemplo, La crítica de la razón cínica de Sloterdijk – y el texto no está del todo nítido y sólido sino que parece que se imprimió en la copiadora de la esquina, la verdad. Mi libro no – es un placer tener en la mano, leer, y además oler! No hay nada como el olor de un libro nuevo!
Bueno, pasemos de lo estético a lo teórico. ¿Por qué leer mi libro? La respuesta es muy sencilla: para poder leer y entender con provecho Diferencia y repetición de Gilles Deleuze. ¿Y por qué leer ese libro? Hay muchas y muy buenas razones. Diferencia y repetición es un libro de gran envergadura a las alturas del pensamiento de Aristóteles, Leibniz, Kant, o Spinoza. No es otro que un intento de entender lo largo y ancho de lo real. Gracias a ello, su pensamiento tiene una pertinencia muy amplia, cosa que puede constatarse al ver los temas de los cientos de libros que se han escrito aplicando sus ideas: temas de política, historia, arte, ciencia, psicología, lógica, ética, cosmología, matemática, y muchos más.
Como dije, hay muchas y muy buenas razones para leer Diferencia y repetición. En vez de abarcar mucho y apretar poco, quiero hablarles de sólo una razón que me resulta particularmente buena. Una de las primeras cosas que leí de Deleuze era una de las últimas cosas que escribió, un ensayo que se llama “La inmanencia: una vida”. Es un ensayo muy breve, unos 7 cuartillas, en el que menciona varios conceptos que ha tratado a lo largo de su obra, conceptos como inmanencia, campo trascendental, virtualidad, singularidad, etc. Al no entender bien esos conceptos en aquel entonces, no pude apreciar realmente lo que estaba expresando en el ensayo. No obstante, es un ensayo sencillo; su mensaje se siente a un nivel visceral – y si logras captarlo realmente, es una hermosura, profundamente conmovedor. Una muy buena razón para leer Diferencia y repetición, entre todas las demás, es para poder comprender y apreciar bien este último ensayo suyo. Y ahí tienes también una buena razón para leer mi libro, que te ayuda a entender Diferencia y repetición.
Bueno, la inmanencia es un concepto importante en su pensamiento. Indica un rechazo de lo trascendente, de lo más allá, sea el cielo, las ideas platónicas, un sujeto trascendental, cualquier cosa como el mago tras la cortina en el Mago de Oz que esté determinando y manipulando las cosas. La inmanencia rechaza jerarquías del ser a favor de un solo plano ontológico. Ese plano, sin embargo, no se reduce a un simple conjunto de cosas empíricas. Lo empírico Deleuze lo llama el lado actual, pero está inmiscuido con y condicionado por lo virtual. Un ejemplo sencillo de la relación entre lo virtual y lo actual es el lenguaje. Lo que estoy diciendo ahora mismo es la actualización de una matriz virtual que sería la totalidad del lenguaje – como la distinción en Saussure entre la lengua y el habla. Todo eso lo discute con detalle en Diferencia y repetición.
En el ensayo que les comenté, Deleuze reduce esa complejidad al decir simplemente que la inmanencia es una vida. Suena un poco extraño eso del artículo indefinido –una vida – porque lo que nos interesa es una vida en particular, mi vida o tu vida. Las redes sociales están diseñadas para facilitar lo que podríamos llamar la individualización personal. En una entrevista, Deleuze hace alusión a eso cuando habla de hablar en nombre propio. Durante muchos años, publicó libros sobre otros filósofos. Luego llegó Diferencia y repetición, el primer libro en el que habla con su propia voz, su propio nombre. Dice Deleuze: “Es curioso lo de decir algo en nombre propio, porque no se habla en nombre propio cuando uno se considera como un yo, una persona o un sujeto. [Entre paréntesis, esto es el contrario de la estrategia de casi cualquier académico – tiene que hacer branding, imponer su ego, decir ‘mírenme que bueno soy’ y así ser reconocido, tener prestigio, etc. No, no, no, dice Deleuze]. [Continúa diciendo] – Al contrario, un individuo adquiere un auténtico nombre propio al término del más grave proceso de despersonalización, cuando se abre a las multiplicidades que le atraviesan enteramente, a las intensidades que le recorren”.
La idea que expresa aquí va en contra, totalmente en contra, del quehacer de la gran mayoría. El nombre de uno corresponde al yo, a su identidad personal. Soy Juan Pérez y quiero vivir bien. Cómo hacerlo no es un gran secreto: tener un buen trabajo que paga bien, una pareja atractiva, tener una familia y amar a los hijos, hacer ejercicio en el gimnasio para que tu pareja no te ponga los cuernos, ir de vacaciones a ese lugar que viste en Instagram, y por supuesto ir de shopping para adornar la vida con cosas que indican tu estatus social. En el centro de todo eso está el yo, su experiencia de todo eso como espectador. Para muchos, el yo es algo natural o incluso divino, un alma que existía antes de la vida y que existirá después. David Hume le enseñó a Deleuze que ese yo es ficticio, un artilugio que es posibilitado por algo tan contingente y arbitrario como el nombre que los padres nos dan al nacer. De la misma forma que un cristal empieza a crecer a partir de alguna basurita o imperfección en la superficie, nuestro yo empieza a crecer alrededor de nuestro nombre. Sin embargo, no se desarrolla de forma natural sino por los códigos y valores de la cultura que nos rodea. El yo que produce lo sentimos como libre, pero en realidad sus percepciones y deseos y sensaciones siguen articulándose de la misma forma habitual en que fueron forjados.
Bien, en vez de esta individualización personal del yo, Deleuze insiste en la despersonalización, en lo que podría llamarse una individuación impersonal. Individuación no es lo mismo que individualización. Este último trata de modificaciones a un objeto; el primero, en cambio, a un proceso de diferenciación como el pollito que emerge a partir de una dinámica intensiva en la yema. Veamos lo que sucede en la embriogénesis, ya que Deleuze lo ilustra para ilustrar su propuesta de la diferencia y la repetición. El huevo contiene dos cosas imprescindibles para la producción de un pollito. Por un lado, el ADN, lo cual es una estructura virtual que Deleuze llama una multiplicidad compuesta de relaciones diferenciales entre bases nitrogenadas. El ADN contiene implícita o virtualmente la información necesaria para la producción de un pollito. Por el otro lado está un entorno intensivo, los flujos químicos y gradientes energéticos en la yema. Este entorno intensivo es lo que el ADN estructura para que se forme o para que se actualice un pollito. Lo mismo pasa en el lenguaje que mencionamos hace rato. La multiplicidad virtual es el conjunto de relaciones diferenciales entre fonemas que informan o estructuran un entorno intensivo para actualizar un enunciado particular, como lo que estoy diciendo ahora mismo. Muchas veces, lo que decimos, especialmente en redes sociales, son clichés, una llana repetición de lo que otros han dicho. Sin embargo, cuando queremos decir algo nuevo o expresar una experiencia singular de forma propia, no podemos simplemente reciclar las mismas palabras en el mismo orden y contexto. Buscamos cómo expresarlo, sentimos una emoción, una base afectiva que abandona el nivel empírico de discursos ya actualizados a hundirse en las bases estructurales del lenguaje, un nivel implícito o virtual, lo cual, combinado con esa intensidad que sentimos, actualiza algo nuevo.
Menciono todo esto para explicarles los límites de algo como el ChatGPT. El cerebro del CHatGPT es un montón de servidores en centros de procesamiento de datos (data centers) que ya están construyéndose por todo lados. Si te das cuenta, el interior de uno de esos centros se parece mucho al interior de una súper bodega de Amazon. En este último, robots andan en los pasillos agarrando objetos físicos para enviar a individuos que están emprendidos en la individualización personal que comentamos hace poco. El mundo en que existe Amazon y sus clientes es el nivel empírico de la actualidad. Está lleno de cosas que se mueven de punto A a punto B. Los data center también están llenas de cosas que se envían a individuos, sólo que no son libros, celulares y jabón, sino palabras; no se envían en camionetas sino por cables de fibra óptica. La distinción relevante para Deleuze no es entre lo análogo y lo digital sino entre lo actual y lo virtual. A pesar de su carácter más efímero, las palabras que almacenan los data centers son objetos ya actualizados que la inteligencia artificial ha recogido del internet como una gigante aspiradora. Sólo muy esos objetos de punto A a punto B, como uno acomoda los muebles en su casa en nuevas configuraciones. Aun cuando el ChatGPT “entienda” las reglas lingüísticas del inglés o el español, jamás le puede servir puede generar algo nuevo porque no puede encontrarse en un entorno intensivo, es decir, afectivo o emocional, que pudiera ser trabajado por esa información para actualizarse como el habla. No hace más que re-acomodar lo ya existente.
Uyy, todo esto suena medio complicado. En su ensayo Deleuze lo dice de una forma muy clara y llamativa. Pregunta: “¿Que es el plano de inmanencia? Una vida . . . Nadie ha descrito mejor que Dickens lo que es una vida . . . . Un canalla, un sujeto despreciado por todos, es restituido, arrancado de la muerte; y sucede que los que lo curan y lo cuidan manifiestan una especie de solicitud, de respeto, de amor por el menor signo de vida del moribundo. Todos se ocupan de salvarlo hasta el punto en que desde lo mas profundo de su coma el hombre siente algo dulce que lo penetra. Pero a medida que vuelve a la vida, la dulzura se hace mas fría y encuentra toda su grosería, su maldad. Entre su vida y su muerte hay un momento que no es otro que el de una vida que juega con la muerte. La vida del individuo ha cedido el paso a una vida impersonal y sin embargo singular que desprende un puro acontecimiento liberado de los accidentes de la vida interior y exterior, es decir, de la subjetividad o de la objetividad de lo que acontece. “Homo Tantum” frente al cual todo el mundo sentía compasión y que llegó a una especie de beatitud. Es una “hecceidad” que no corresponde a la individuación sino a la singularización: vida de pura inmanencia neutra, mas allá del bien y del mal porque solo el sujeto que la encarnaba en medio de las cosas la hacía buena o mala. La vida de tal individualidad se borra en provecho de una vida singular, inmanente a un hombre que ya no tiene nombre, aun cuando no se confunde con ningún otro. Esencia singular, una vida …”.
Frente a el yo, Deleuze pone una vida; frente a la personalización, la individuación impersonal. Expresa esta idea en otra cita. Dice: “Los niños mas pequeños se parecen entre si, no tienen una individualidad. Pero sí tienen singularidades, una sonrisa, un gesto, una mueca, acontecimientos que no corresponden a caracteres subjetivos. Los niños pequeños, en medio de sus sufrimientos y debilidades, son atravesados por una vida inmanente que es pura potencia y aún beatitud”.
Son fascinantes estos dos ejemplos, colocados en los dos extremos de la vida, aunque Deleuze aclara que esta inmanencia que llama una vida recorre la vida entera, cargando consigo los acontecimientos o singularidades que no hacen sino actualizarse en los sujetos y los objetos. Sin embargo, esta vida indefinida que llevamos dentro, o implícito más bien, se siente o se manifiesta de forma más patente en momentos de indefensión o debilidad, como los del bebé o del moribundo.
Uno podría leer este ensayo y pensar que lo que dice sobre la inmanencia, la virtualidad y demás conceptos, que no dice nada nuevo, que es un refrito o una mera repetición de lo mismo, de lo que en otros escritos ha dicho con mayor detalle y contundencia. ¿Es este ensayo producto de un hombre cuyas habilidades intelectuales ya no eran tan agudas como antes? No. Deleuze no estaba perdiendo sus habilidades, sino mas bien su vida, su vida. Poco tiempo después de escribir este ensayo se suicidó, es que estaba bastante incapacitado por problemas pulmonares que casi no le permitían respirar. Seguramente, ya estaba en un estado moribundo cuando escribió el ensayo, como el canalla del cuento de Dickens. No sé si Deleuze tenía quienes estuvieran pendientes de él al final de su vida, gente que habría presenciado en su rostro ese parpadeo de una vida de pura inmanencia. Espero que sí. Sin embargo, el contraste entre su vida actual y la vida singular que yacía en la dimensión virtual no habrá sido tan notable como en el caso de Dickens porque, a diferencia del canalla, Deleuze no era un cabrón que la gente despreciaba, más bien tenía una vida relativamente aburrida y cómodamente burguesa. Pero no importa, porque la vida realmente efectiva de Deleuze no se manifestaba en los hechos y fechas de su biografía, sino en su obra. Hay gente que vive más en el plano intelectual que en el plano físico. Así fue el caso de nuestro autor. Lo que creo es que Deleuze nos regaló este ensayo como la versión literaria de este fenómeno que he estado discutiendo. A lo largo de su obra, vemos la gimnasia de un intelecto de primer rango, con un profundo conocimiento de la historia de la filosofía, mucho poder analítico y gran invención conceptual. Ese Deleuze ejerce con gran maestría lo que Spinoza llamaba el segundo género de conocimiento, es decir, el poder de la razón de conocer la realidad a través de ideas adecuadas. En este ensayo, todo eso pasa a un segundo plano dando lugar a un discurso que teóricamente es relativamente sencillo pero que prácticamente es profundo e inesperado. Este es el contraste que resalta la inmanencia de una vida. En el cuento de Dickens, se nota en la cara del viejo y de los bebés. En el ensayo de Deleuze se nota – no sé exactamente cómo, pero se percibe, al menos yo lo percibo muy claramente. Yo creo que con este ensayo Deleuze alcanzó lo que Spinoza llamaba el tercer género de conocimiento, un conocimiento no discursivo sino intuitivo de la infinita substancia que es Dios, sólo que para Deleuze lo que se intuye no es Dios sino la matriz virtual que yace implícito entre los hechos actuales de una vida determinada.
Hacia el final de su vida, Santo Tomás tuvo una revelación que le llevó a dejar de escribir. Cuando su amigo insistía que siguiera, respondió que todo lo que había escrito era como paja en comparación con lo que había visto. Pues que bueno por él, vio el rostro de Dios, pero nosotros no. Spinoza también vio el rostro de Dios y por ello disfrutó de la beatitud, cosa creo que se expresó en el singular y sabio carácter de su vida, a pesar de vivir fuera de la comunidad de los judíos y de los universitarios. Los logros de Santo Tomás y de Spinoza parecen estar en las enrarecidas alturas que sólo los gigantes intelectuales pueden alcanzar. En este ensayo, Deleuze, en cierto grado, pone esa visión a nuestro alcance.
Spinoza desarrolló un sistema que trata del todo, encerrando profundas reflexiones metafísicas, epistemológicas, y lógicas, pero a su obra maestra le puso como título La ética, lo cual, de la mano con el sentir de los antiguos griegos, reconoce que toda teoría redunda en última instancia en la cuestión práctica de cómo llevar esta vida que nos ha tocado vivir. El pensamiento teórico no está apartado del mundo, representándolo, sino que es parte íntegra del flujo del mundo. Pensar no significa representar la vida sino actuar sobre ella y transformarla. Los detalles de esa dinámica Deleuze los trata de forma fascinante y minuciosa en Diferencia y repetición. Su ensayo, “La inmanencia: una vida”, es una repetición de su obra maestra, pero ojo, no el tipo de repetición que criticaba, la repetición de lo mismo, sino la repetición propiamente deleuziana, la repetición de lo diferente. La diferencia que repite es la diferencia que estructura la dimensión virtual cuya actualización años atrás produjo Diferencia y repetición, y que al final de su vida produjo su breve ensayo, sólo articulado de una forma novedosa, una forma que resalta su presencia, que lo visibiliza, en la íntima experiencia humana entre la vida y la muerte.
Espero con todo esto haberles suscitado interés en al menos estos dos escritos de Deleuze, y por tanto en mi libro que hoy les presento. ¿Cómo adquirirlo? Está disponible en línea en el sitio de sb editorial, en Buscalibre, Mercadolibre, y en Agapea. Voy a dejar las ligas en la descripción aquí abajo. En este momento está en proceso de distribuirse a librerías. Me dicen en la editorial que estará disponible en cadenas como Gandhi, El Sótano, Porrúa, Gonvill, FCE y luego en librería particulares.
Les cuento que voy a presentar el libro en la Universidad Veracruzana aquí en Xalapa, en la UNAM en la Ciudad de México, y en la Universidad de Guadalajara. En esos eventos el libro va a estar a la venta. Hace varios años, presenté mi libro Hombre, signo y cosmos en el auditorio de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales. Quisiera presentar mi nuevo libro ahí también porque tiene un amplio aforo, pero la facultad está en paro. El área de Humanidades aquí en la UV también está en paro, así que estoy buscando alternativas. En cuanto tenga algo definitivo, que espero sea muy pronto, haré un anuncio en mi página de Facebook. En cuanto a lo de Guadalajara, estaré ahí del 19 al 24 de noviembre. Me han invitado a dar unas conferencias en el marco del Día Mundial de Filosofía. El viernes 21 a las 11AM daré una conferencia, seguida de la presentación del libro, en la Facultad de Filosofía de la Universidad de Guadalajara, auditorio 2, Edificio H. El sábado 22 estaré en un simposio todo el día en el Centro Cultura Tantuyo. La verdad no tengo claro todavía los horarios de mi intervención y la presentación de mi libro, pero ahí estaré y ahí se puede conseguir el libro.

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Música de la intro: La canción se llama “Ambience Musettienne” del album Simply Musette de Alexa Sage.

Música de la outro:  ZAPATEADITO OAXAQUEÑO II . Arodi Martinez S.  https://www.youtube.com/watch?v=qIcnUTBSOfw

19 Comments

  1. Miguel · 31/10/2025 Responder

    Muy buenas Darin, primero agradecerle su labor, y por no entretenerlo con lisonjas decirle que vivo en España y querría saber cómo conseguir su libro
    Un saludo, gracias

  2. Daniel Escobar · 31/10/2025 Responder

    Hola, quisiera saber cómo se puede conseguir en Colombia

  3. Patricia · 01/11/2025 Responder

    Enhorabuena querido Darin 👏👏👏👏👏👏👏👏. Es difícil para mi entender a Deleuze pero ese escrito (o al menos lo que capte) me resultó, como dices “conmovedor”.

  4. Alminar · 05/11/2025 Responder

    “Diferencia y repetición es un libro de gran envergadura a las alturas del pensamiento de Aristóteles, Leibniz, Kant, o Spinoza”.
    ¿En virtud de qué criterio?
    Esos cuatro autores citados consisten en una escuela, un plagiador, un semifraile y Spinoza, quien en su momento cambió 2500 años de filosofía.
    Esa proposición recuerda al párrafo de Borges (citado por Foucault) que dice: “los animales se dividen en a] pertenecientes al Emperador, b] embalsamados, c] amaestrados, d] lechones, e] sirenas, f] fabulosos, g] perros sueltos, h] incluidos en esta clasificación, i] que se agitan como locos, j] innumerables, k] dibujados con un pincel finísimo de pelo de camello, l] etcétera, m] que acaban de romper el jarrón, n] que de lejos parecen moscas”.
    ¿En qué criterio se funda ese juicio (y por ende la importancia conferida a Deleuze, que yo, por ejemplo, no comparto)?
    Si los demás han de asumir que el juicio de alguien se funda en haber leído mucho más, entonces el criterio será la condición de ser un lector profesional.
    En cualquier caso, ¿en qué consiste ser un lector profesional de filosofía? ¿En publicar libros?
    Si yo me dedicara a la matemáticas y tuviera que enseñar a los estudiantes el cálculo diferencial, no emplearía el procedimiento ni la notación de Newton. Y si deseara explicar los fundamentos de la materia oscura, no iría a Aristarco de Samos. El profesor de anatomía no recurrirá al atlas de vivisección de Andrea Vesalio, ni el de armonía al tratado de Rameau. Los profesores de esas especialidades han perfeccionado y ampliado el campo de su competencia. En cambio, cuando un profesor de filosofía explica a cualquier filósofos cita sus libros a la manera de un fraile cuando cita la Torah o la Biblia.
    Deleuze dará su opinión sobre diversos temas, opinión respaldada por un razonamiento imperfecto envuelto en una prosa densa, para algunos bastante insoportable por lo aburrida. En ese sentido sí que cabe identificar a Aristóteles, Leibniz, Kant, Spinoza y básicamente a cualquier otro filósofo. Pero lo de “libro de gran envergadura a las alturas del pensamiento de…” es una ironía.
    No tiene sentido conocer las opiniones de Deleuze. Pueden inspirar legítimamente a alguien, pero no se puede hacer nada con ellas. Tampoco se puede demostrar que tuviera razón en nada relevante. Es cuestión de gusto, como el que compra un cuadro porque encaja en tal o cual habitación, y mitología.

    • Darin · 08/11/2025 Responder

      Tranquilo, acabo de publicar un libro sobre este autor. Obviamente lo voy a ensalzar. ¿Es una exageración lo que dije? A lo mejor, pero no por mucho.

  5. Mari · 10/11/2025 Responder

    ¡¡¡Enhorabuena!!!!

  6. IRC · 11/11/2025 Responder

    Hola Darin, antes que nada, muchas gracias por tu trabajo de divulación e introducción a diferentes pensamientos filosóficos. Quería saber si puedo comprar el libro en epub en españa o si ya está disponible la versión digital. ¡Gracias!

    • Darin · 11/11/2025 Responder

      Hola. Todavía no está disponible como libro digital. Están en ello. Espero que dentro de un mes esté disponbile así. Gracias por tu interés!

  7. José Francisco Jauregui Nuñez · 18/11/2025 Responder

    Después de poner en practica el pensamiento, la actividad mas noble es guiar en el pensamiento… gracias Doctor por todo lo que hace.

  8. Ketxus · 26/11/2025 Responder

    Ya nos llegó el libro al País Vasco. Solo con la introducción ya me parece más comprensible el texto de Deleuze que acabo de terminar. Estoy con ganas de saber si al leer esta guía tendré después ganas o no de volver al libro de Deleuze. Por ahora, después de leer solo la introducción, diré que me ha sorprendido la presentación de un Deleuze muy (post)kantiano cuando esperaba, quizá, uno más nietzscheano. En cuanto a la forma me ha parecido muy arriesgado acompañar las secciones con páginas que se refieren al libro de Deleuze pero no sabemos de qué edición. Por suerte tengo la edición de Amorrortu de 2024 y sí coincide la paginación.
    Zorionak eta eskerrik asko!

  9. José Francisco Jauregui Nuñez · 26/11/2025 Responder

    Buena tarde Dictor… ya tengo su libro, tuve la oportunidad de conocerlo acá en Guadalajara en su conferencia por el día internacional de la filosofía, adquirí el libro y usted me lo firmó. Ya lo empecé a usar junto con la lectura del Diferencial y Repetición… excelente guía de lectura, le felicito.

  10. Pia Pulgar · 01/12/2025 Responder

    Hola Don Darin, enhorabuena por su libro! me preguntaba si tiene planes para hacer llegar el libro hacia Chile, desde ya mil gracias por su aporte para el conocimiento filosofico.

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