Sobre la investigación para una tesis

Un análisis de la diferencia entre los diferentes niveles académicos y unos consejos generales acerca de la investigación.

Guión

 Entre los comentarios que me llegan a la Fonda, muchos son preguntas o dudas sobre algo que dije en un vídeo, otros son felicitaciones por el proyecto de la Fonda, las cuales agradezco mucho, y otros son sugerencias para próximos vídeos. Casi siempre piden que trate cierto autor o libro, pero algunos me han pedido consejos sobre cómo llevar a cabo una investigación de tesis.
Seguramente, en la carrera que estudias hay una asignatura que se llama “Metodología de la investigación”, o algo así, que trata precisamente ese tema. Ahí, vas a ver la distinción entre estudios cualitativos y cuantitativos, cómo plantear un problema y definir el marco teórico en el que se estudia, cómo escoger la bibliografía y cómo citar y cuando hacer notas al pie. Éstas son cuestiones importantes que hay que atender con cuidado, pero se me hace que muchas veces este tipo de curso o libro hace tanto énfasis en el cómo, en el lado técnico, que se pierde de vista el por qué. Una gran excepción es el maravilloso libro de Umberto Eco: Cómo se hace una tesis. Además de ser un gran intelectual, Eco era un literato que escribía con mucho estilo y sentido común. Entonces, en este vídeo no voy a hablar de marcos teóricos ni de metodologías; en vez de centrarme en el cómo, quiero hablar del qué y el por qué.
Si alguien te preguntara por la diferencia entre una tesis de licenciatura, de maestría y de doctorado, ¿qué le dirías? ¿Que van en una escala de dificultad, la de licenciatura siendo la más fácil y la de doctorado la más difícil? Todo el mundo intuye eso, y en un sentido general es cierto, pero no nos dice mucho. ¿Es una tesis doctoral como una tesis de licenciatura pero mucho más larga? ¿O es su tema simplemente más difícil? ¿Y qué onda con la de la maestría? ¿Qué es lo que distingue los tres niveles?
Para responder estas preguntas, hay que saber qué es lo que se espera del alumno. Lo que se espera de un alumno de medicina está bastante claro – necesita los conocimientos y habilidades necesarios para tratar pacientes. Su examen de grado le da la licencia para hacerlo. Y cuando una facultad de filosofía confiere el grado de licenciatura o maestría o doctorado a un alumno ¿qué es lo que están diciendo o avalando? Hay una variedad de opinión al respecto, pero yo siempre digo a mis alumnos lo siguiente: los diferentes niveles académicos pueden distinguirse de acuerdo con las tres formas de inferencia. La inferencia es la actividad mental más básica. Consiste en aceptar una creencia nueva con base en creencias que uno ya sostiene. Resulta que hay tres formas en las que este proceso puede darse: de forma deductiva, inductiva y lo que se llama abductiva.
Lo que yo al menos espero de una tesis de licenciatura puede explicarse en términos de la naturaleza de la deducción. La deducción no es más que la aplicación de una regla general a un caso particular. La premisa mayor del argumento establece esta regla, por ejemplo, “Todos los hombres son mortales”. La premisa menor enuncia un caso que cae bajo esta regla, por ejemplo, “El Mtro. Darin es un hombre”. La conclusión aplica la regla al caso y enuncia el resultado o inferencia, que en este caso es, desafortunadamente, que el Mtro. Darin es mortal. Si las premisas son verdaderas, los términos claros, y se siguen las reglas de la lógica, entonces la conclusión es necesariamente verdadera.
La inferencia deductiva es necesaria y mecánica y por tanto muy poderosa. Sin embargo, los grandes filósofos y científicos de los últimos 2,500 años no llegaron a sus descubrimientos y planteamientos razonando de forma puramente deductiva. Las reglas o principios generales de los que parte una inferencia deductiva no yacen de forma innata en la mente, sino que tienen que ser descubiertos, tarea que le toca a la inferencia abductiva que veremos al final. Afortunadamente, no tenemos que empezar de cero y volver a generar de nuevo los grandes logros de Platón y Aristóteles y demás. Ya se ha hecho y forman un gran sistema de ideas que en buena parte es lo que uno aprende en la licenciatura. La tradición forma la base del quehacer de un filósofo, conocimiento de la cual puede expresarse en una exposición deductiva. Entonces, lo que espero de una tesis de licenciatura es un manejo sólido de las ideas de la tradición que el alumno exprese de forma generalmente deductiva aduciendo las premisas relevantes para sostener ciertas conclusiones, y haciéndolo todo por supuesto con claridad y con capacidad de diálogo con el jurado.
La ciencia y la filosofía no son meras clasificaciones de resultados; no son historia muerta sino una actividad viva. Esta actividad consiste principalmente en la generación de nuevas ideas, cosa que como comenté le toca a la abducción. Pero para llegar a este punto, el alumno tiene que entrar de lleno con el debate y la discusión sobre un aspecto de la filosofía, un aspecto lo suficientemente delimitado para que pueda volverse especialista en el tema.
Asocio esta parte de la formación del alumno con la inferencia inductiva. Donde la deducción es de arriba por abajo, o sea, aplicando reglas generales a casos particulares, la inducción es al revés – parte de la acumulación de muchos casos particulares que apoyan la realidad o vigencia de una regla general. Esta acumulación de muchos casos particulares es parecido al profundo conocimiento de hechos, datos, debates, argumentos y demás que un alumno adquiere en su investigación del tema filosófico que ha elegido. Siempre digo a mis alumnos de maestría que su tesis debería ser una demostración de precisamente su maestría del tema, del hecho de que se ha convertido en un experto sobre él. Su tesis debería convencer al jurado que el alumno sería capaz de ir a cualquier coloquio o foro en el mundo donde están discutiendo este tema y que podría entender la discusión y participar en ella. Lo que distingue el nivel de maestría del del doctorado es que no se espera, al menos a mi juicio, un aporte original al conocimiento. Simplemente se convierte en especialista en el tema.
Asocio el trabajo de una investigación doctoral con la inferencia abductiva, la cual consiste en la generación de una hipótesis para explicar una observación sorprendente. Esta última se explicaría si se le tomara como un caso de cierta regla general. Estrictamente hablando, la ciencia y el razonamiento en general tiene su inicio en la sorpresa. Si ninguna experiencia jamás nos sorprendiera; si todo lo que observáramos la viéramos como el resultado necesario de reglas generales que ya conocemos, entonces disfrutaríamos de la mente de Dios. Sin embargo, somos meros mortales. Cuando una observación nos sorprende, quiere decir que no sale como resultado de la constelación de creencias que sostenemos. Una creencia nueva hace falta para explicar la sorprendente observación, para hacer que sea precisamente no sorprendente, sino más bien un resultado necesario.
El método científico empieza, entonces, con la sorpresa, y la abducción de una hipótesis que la explique. La deducción deduce las consecuencias que resultarían necesariamente si esa hipótesis fuera verdadera, y la inducción la prueba, es decir, prueba la hipótesis experimentalmente al ver si sus consecuencias (que la deducción derivó) son corroboradas o no por los hechos.
Ahora bien, la filosofía no es la ciencia natural. Los científicos ya no hablan del mundo en términos aristotélicos porque hay otras hipótesis, como las de Newton, que los hechos corroboran mucho mejor. No obstante, y sin entrar en una larga discusión sobre la diferencia entre la filosofía y la ciencia, los filósofos también generan hipótesis o pequeñas teorías para dar cuenta de todo un rango de fenómenos. Toda la estructura conceptual de la Crítica de la razón pura es una magnífica hipótesis para explicar la posibilidad del conocimiento científico necesario y universal.
No espero de mis alumnos de doctorado una hipótesis tan compleja e innovadora como la de Kant, pero sí tiene que haber un aporte original que dé cuenta de un fenómeno extraño o discutido en la discusión filosófica. Durante mucho tiempo, la gente pensaba que la investigación científica consistía en repetidas iteraciones de la deducción y la inducción. Charles Sanders Peirce es quien introdujo la abducción en discusiones sobre el método científico. Para Peirce, la abducción es la única operación lógica que introduce cualquier idea nueva en el pensamiento humano.
Empecé preguntando si la diferencia entre una tesis de licenciatura y una de doctorado es simplemente que esta última es más difícil. Pues sí, obvio, pero ahora vemos por qué. Es fácil concluir la mortalidad de los hombres partiendo de premisas ya aceptadas, pero qué pasa si nuestras premisas, las reglas generales, no bastan para explicar algún fenómeno. Hay que generar una nueva regla o modificar las ya existentes, y para ello no hay ningún procedimiento a seguir, ninguna metodología cuyos pasos uno, dos, tres te lleven a la hipótesis o nueva teoría. Más bien es una cuestión de adivinanza, de intuición, el flashazo de insight que ha caracterizado todos los grandes descubrimientos.
Todo esto que he dicho lo ha expresado de forma mucho más chistosa el Dr. Matt Might, un profesor de informática en EE.UU. Dice que cada año explica a su nuevos alumnos de doctorado en qué consiste el grado de doctor. Imagínate, dice, un círculo que contiene todo el conocimiento humano. Ya terminando la primaria, sabes un poco de ello. Terminando la preparatoria, sabes un poco más. Con estudios de licenciatura obtienes una especialidad. Los estudios de maestría profundizan esa especialidad. Leyendo artículos en revistas especializadas sobre ese tema te lleva a las fronteras del conocimiento humano. Una vez en la frontera, te centras; empujas el límite de la frontera durante unos años hasta que un día la frontera se vence. Y ahí, esa abolladura que has creado se llama “grado de doctor”. Desde luego, el mundo ahora lo ves de forma muy diferente. Sin embargo, ¡no pierdas de vista la perspectiva global!
Genial ¿no? Efectivamente, al alejarnos de la perspectiva de nuestra tesis para ver el panorama total, lo que hemos hecho es minúsculo en comparación. Siempre digo a mis alumnos que se titulan del doctorado que se disfruten mucho ese día de su defensa porque el día siguiente van a sentirse muy diferente. Al menos en mi caso, el día que más tonto o estúpido me sentía en mi vida era el día después de haberme doctorado. Es que había pasado tanto tiempo centrado en un tema tan particular que tenía sólo un recuerdo vago de todo lo demás que había estudiado y leído años atrás en mi formación. Veinte años después de haberme doctorado, apenas me siento como llenando los zapatos de doctor. Tenemos la idea de que alguien con el grado de doctor lo sabe todo, y no es así. La única cosa que ese grado avala es que al menos una vez llevaste a cabo una investigación original. Para llegar a saberlo todo, pues creo que tienes que ser Hegel. Para el resto de los meros mortales es un ideal a que se acerca poco a poco a lo largo de una vida.
Un querido colega y yo solíamos burlarnos de los engorrosos cursos de “metodología de la investigación” al decir que lo único que uno tiene que hacer es “leer y escribir”. Obviamente, esos cursos imparten información valiosa, pero es sólo eso: información. Se me hace que, al menos en filosofía, la reflexión es más un arte que una metodología. La capacidad de idear hipótesis interesantes y fructíferas y la habilidad de comunicarlas de forma efectiva es más una cuestión de frónesis que de teoría, habilidad que se adquiere con la práctica. Esto lo dice Aristóteles en la Ética nicómaco. Uno aprende a ser un buen cocinero o deportista o hombre al tener un buen maestro que te diga qué hacer y cómo hacerlo y que te obliga hacerlo una y otra vez. La práctica es la clave para hacer cualquier cosa bien. En el caso de la reflexión filosófica, la práctica consiste en leer las reflexiones que los grandes filósofos han plasmado en sus obras y en leerlos una y otra vez hasta que el estilo y el ritmo se vuelvan de segunda naturaleza. Esto no garantiza la capacidad de generar hipótesis novedosas, pero es la base de la misma. Una lectura amplia no sólo de la filosofía, sino de las artes y las ciencias también, convierte a tu cabeza en una coctelera conceptual de la que alguna colisión de ideas dará la chispa abductiva que esperabas.

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33 Comments

  1. Luis Enrique Medina Castañeda · 25/11/2017 Responder

    Excelente explicación. Gracias. Muchas gracias.

  2. Carmen Martos · 26/11/2017 Responder

    Muy buena la explicación. Muchas gracias.

  3. Fernando · 26/11/2017 Responder

    Buenos dias Dr. Darin,

    Se dice que una imagen vale más que mil palabras, aludiendo al dibujito de su colega prof. de Informática con la flechita que empuja la linea de lo conocido hasta formar una abolladura es sencillamente magnífico, pero cuando usted le quita el zoom y lo aleja y vemos que es sólo una abulladurita recontra chica, lo cierto es que se me puso la piel de gallina, se me erizaron los cabellos, casi me da un infarto de lo poco que sé.

    Freundliche Grüsse
    Fernando

    • Darin · 26/11/2017 Responder

      Jajaja, pues sí, la mayoría de los trabajos suelen ser una gotita en el océano! En todo caso, hay que seguirle, no hay de otra. Saludos.

  4. Salvador · 26/11/2017 Responder

    Profesor Darin lo felicito por haber dejado claro en unos cuantos trazos el qué de la investigación y el por qué de la misma. El método científico de Peirce en la práctica con sencillez y claridad para que todos comprendamos el valor de su desarrollo, enfatizando desde luego la genial aportación dentro de esta estructura de la abducción o pensamiento creativo, el que desde luego no es un rayo de genialidad sin un trabajo de conocimiento adquirido con sudor, esfuerzo y reflexión, como bien usted lo señala. Gracias por haber dejado esta exposición como guía para la investigación para una tesis, que a muchos nos servirá para reencontrarnos cuando en el desarrollo de una investigación nos extraviemos.

    • Darin · 26/11/2017 Responder

      Gracias Salvador. Hay mucho más que se puede decir sobre la investigación, sólo quería dejar esas ideas sobre la mesa. Un saludo!

  5. katherine · 26/11/2017 Responder

    Maestro Darin, sus vídeos me emocionan mucho, justo ahora estoy cursando una maestría en filosofía (estética), le confieso que estar en pro de mis estudios me ha ayudado a sobrellevar la existencia, creo que esta sensación es la que uno puede lograr mantener cuando esta constantemente cerca del conocimiento (licenciatura, maestría, doctorado o lector inalcanzable), creo que eso de estudiar es de hacerlo para toda la vida…muchas gracias!

    Un fuerte abrazo!

  6. Julio César Contreras · 26/11/2017 Responder

    Julio César:
    Apreciable profesor Darin: Gracias por sus agradables conferencias sobre temas filosóficos.
    Respecto del tema de las tesis de graduación, especialmente a nivel de doctorado, yo tengo un concepto parecido al suyo, en el sentido del contenido y la esencia del trabajo. No obstante, mi experiencia personal, apoyada en la investigación de varios casos, es que una tesis de graduación es, en general, muy poco más que un requisito para que alguien (el autor o por lo menos quien la suscribe) se gradúe. El llamado “método científico” o las “técnicas de investigación” aplicados a la confección de una tesis de graduación, son transformados por las universidades en una camisa de fuerza que le pone muchos obstáculos a la creatividad que el investigador necesita para investigar, no importa si se trata de las llamadas “ciencias duras” o de las agrupadas en el concepto de “humanidades”. De esa cuenta, los consejos y sugerencias de Humberto Eco en el libro que usted cita se enfocan más en la forma que en el fondo o contenido. Aun más, no sólo se refiere a la forma de la tesis en sí, sino a la forma en que debe llevarse la relación del graduando con su asesor o asesores, con los examinadores,y hasta con las autoridades de la universidad de que se trate. Un ejemplo de esto último es el caso de la tesis de graduación de Ludwig Wittgenstein asesorado por B. Rusell.

    Mi sugerencia a quienes aspiran a una graduación es que no pierdan de vista que el objetivo primario de una tesis de graduación es que se trata de un requisito que el sistema educativo universitario requiere para otorgar la tal graduación y desde este punto de vista, la forma es harto importante.

    Si usted, graduando, quiere empujar el límite del conocimiento para expandirlo, gradúese primero y luego haga investigación que aporte, una vez que se haya liberado de las cadenas que le impone la forma de una tesis.

    Nuevamente, profesor lo felicito por su desempeño en las conferencias que usted desarrolla en este medio, lo cual agradezco profundamente.

    • Darin · 26/11/2017 Responder

      Hola Julio César. Gracias por tu larga reflexión. Desafortunadamente, lo que describes se da mucho en el mundo académico, se vuelve más burocrático que intelectual. Sin embargo, los formalismos de la coherencia lógica en la argumentación, las convenciones del aparato crítico y demás elementos de una investigación seria son importantes. EL problema es cuando se vuelven un fin en vez de un medio, así convirtiéndose en una camisa de fuerza.

  7. Gonzalo Mejia · 26/11/2017 Responder

    Muchas gracias Darín, un sabio resumen que será de mucha utilidad para quienes están en la academia, ahí están mis hijos. Un abrazo.
    Gonzalo Mejía
    Manizales, Colombia

  8. Carmen Álvarez · 27/11/2017 Responder

    Muchas gracias por esas maneras tan claras y sistematizadas de exponer los temas densos del conocimiento.
    Me encantaría escuchar algo sobre Lewis Carroll y la condición del lenguaje como espejo del pensamiento.

    Un abrazo desde Cuenca – Ecuador.

  9. Mariano Moro · 27/11/2017 Responder

    Excelente Darin! gracias

  10. Abraham Gutierrez Solis · 27/11/2017 Responder

    Como siempre sus aportaciones son excelentes, interesantes y clarificadoras.
    GRACIAS.

  11. Ana Mancisidor · 28/11/2017 Responder

    Estimado Darian,como siempre sigo con mucho interés todas sus disertaciones. Muchas gracias.

  12. Rafael · 29/11/2017 Responder

    Escelente Darin, muchas gracias!

  13. David · 30/11/2017 Responder

    Hola Darin,

    En mi opinión, uno de los comentarios más iluminadores de Umberto Eco en su libro: Cómo se hace una tesis, es el siguiente: “Marx no hizo su tesis sobre economía política, sino sobre dos filósofos griegos, Epicuro y Demócrito. Y no es casual. Quizá Marx fue capaz de reflexionar sobre los problemas de la historia y la economía con la energía teórica que tan bien conocemos, precisamente porque aprendió a pensar con los filósofos griegos”. Aprender a pensar con las grandes mentes es una de las claves para una investigación trascendente, o como dijo Newton: “Si he logrado ver más lejos, ha sido porque he subido a hombros de gigantes”.

    El historiador Alistair Crombie decía: “La historia de la ciencia es la historia del argumento, un argumento desplegado de diferentes maneras en diferentes períodos y contextos para justificar y desarrollar una visión de la naturaleza de las cosas capaz de resolver problemas específicos.” Dada la importancia de tener una buena argumentación me gustaría profundizar más en la estructura de una investigación doctoral.

    Por ejemplo, ya que se suelen emplear términos tales como: “Framework”, “theory”, “approach”, me gustaría tener más clara su diferencia. También quisiera conocer con más detalle la inferencia abductiva, ya que la deductiva y la inductiva me son familiares ¿me recomendaría algún libro o artículo al respecto?

    Gracias nuevamente por su valioso trabajo y por tocar temas tan importantes como éste, ya que como dice Chomsky: “Los mejores científicos no son aquellos que más información conocen, sino los que saben qué están buscando”.

    P.D. Chomsky no hace distinción entre científicos y filósofos. De hecho, él afirma que la ciencia es metafísica ¿cómo entiende esta afirmación?

    • Darin · 30/11/2017 Responder

      Hola David. ¿Puedes darme la referencia de esa afirmación de Chomsky? Aunque supongo que lo que quiere decir es que la ciencia no es auto-suficiente. Parte de ciertos supuestos ontológicos y metodológicos que la propia ciencia natural no está en una posición de justificar, precisamente porque son cuestiones filosóficas, o como dice Chomsky, metafísicas. Con respecto a la abducción, tengo un artículo publicado que habla del tema y de estrategias para generar hipótesis. Espero pronto convertirlo en vídeo 🙂

      • David · 30/11/2017 Responder

        Claro que sí. Chomsky hizo esa afirmación en una entrevista realizada el 2009 en la universidad Stony Brook, el entrevistador fue Peter Ludlow y hablaron sobre la manera correcta de estudiar la mente desde un punto de vista científico.

        Dos años después Ludlow publicó un libro titulado “The Philosophy of Generative Linguistics” el cual incluye como Apéndice la transcripción de esa entrevista, la afirmación: “la ciencia es metafísica” la puedes encontrar en la página 181.

        Si quieres ver la entrevista, te dejo en enlace (esa afirmación la hace el minuto 19.41):
        https://www.youtube.com/watch?v=CHS1NraVsAc

        Un comentario curioso, al empezar la entrevista Ludlow le pregunta: por qué te preocupa la filosofía? y Chomsky responde: “Es el tema más fascinante de todos” [estoy totalmente de acuerdo con eso]. 🙂

        Te agradecería me indiques el título de tu artículo para poder leerlo antes que lo conviertas en vídeo.

        P.D. He escuchado también hablar a Chomsky sobre Sanders Peirce, por eso también me interesa profundizar un poco en el tema de la abducción.

      • David · 01/12/2017 Responder

        He leído que has afirmado lo mismo que Chomsky en tu interesante artículo: “La metafísica en la concepción Peirceana de la ciencia”.

        Si puedo hacer un comentario respecto al artículo, creo que la visión de Peirce de que el azar es el componente real del universo (y por tanto de los humanos) está muy en el horizonte aún para entenderla.

        Tomemos como ejemplo lo que dice Chomsky sobre el comportamiento de los seres vivos: “La voluntad y la libre elección es ininteligible para nosotros, nadie tiene idea de cómo explicarlas. Lo que podemos entender acerca del mundo y de nosotros mismos se reduce al determinismo y la aleatoriedad. Es posible que si la explicación está más allá de esas fronteras, entonces está más allá de las capacidades cognitivas humanas. Es posible que pertenezca a los misterios para la mente humana.”

        • mariano moro · 04/12/2017 Responder

          Estimados, creo que el “azar” como patrón observable claramente puede ser objeto de una investigación científica, y de hecho lo fue en varias. Ahora hablar de “componente real” es avanzar sobre otras cuestiones en el campo de la “ontología”. Sin embargo en cuanto a la “voluntad y la libre elección” se han hecho muchos avances en neurociencias, sobre todo en el estudio de los procesos de toma de decisión, la inteligencia emocional y los lenguajes gestuales, que van achicando la brecha en este sentido. Cordiales Saludos.

  14. David · 04/12/2017 Responder

    Hola Mariano:

    Chomsky se refiere a que lo que nosotros podemos entender bien son los sistemas determinísticos y los sistemas aleatorios, pero por el momento no hay ninguna indicación de que podamos entender algo más allá de esas fronteras. Si esto es así, se explica porque nuestra mente es un sistema biológico, y como parte de la naturaleza tiene ciertas capacidades y a la vez limitaciones.

    Al mencionar el tema de la voluntad y la libre elección, lo que quería comentar es que como no podemos explicarlos aun (ya que es posible que estén fuera de esas fronteras) es muy difícil poder considerar el supuesto ontológico de que el azar sea el componente real del universo.

    La neurociencia, así como la psicología, desde el punto de vista científico (es decir de las ciencias naturales) está todavía en su infancia, o como diría Chomsky están en una etapa pre-Galileana.

    Gracias por tu comentario, saludos.

    • Darin · 04/12/2017 Responder

      Hola David. Lo que diría Peirce es que si el azar no es un componente real del universo, entonces el azar (o lo que nos parece azaroso) es simplemente una reflexión de nuestro desconocimiento. Si lo aleatorio no es real, entonces reina un determinismo que a fin de cuentas no puede dar cuenta de la novedad y de la evolución del universo.

      • David · 04/12/2017 Responder

        Hola Darin:

        Sí, ahora lo entiendo mejor. Cuando leí en el artículo “componente real” pensé que Peirce hacía referencia a que el azar es “el componente real” (es decir, lo único que realmente existe), pero afirmar que es “un componente real” sí me parece más razonable.

        Afirmar que algo sea lo único que realmente existe en el universo me parece una afirmación muy fuerte, ya que a partir de Newton sabemos que el mundo no es inteligible para nosotros. Como comenta Chomsky, desde entonces la ciencia fue cambiando: “En lugar de intentar mostrar que el mundo es inteligible para nosotros, los objetivos de la ciencia se redujeron implícitamente a construir teorías que son inteligibles para nosotros”

        Además, otro argumento a favor de Peirce es que con los avances de la física cuántica, hoy en día es algo casi absurdo poder afirmar que el universo pueda ser en algún sentido completamente determinístico.

        • Darin · 05/12/2017 Responder

          Ah sí, es un detalle importante. De hecho, el cosmos para Peirce está en mayor parte caracterizado por la regularidad pero hacen falta esas pequeñas desviaciones de la ley (como decía Epicuro) para que haya novedad en el mundo. Un abrazo!

  15. luis Cubillan-fonseca · 05/12/2017 Responder

    Ademas de lo enriquecedor, de estas conferencias, resulta muy grato, disfrutar de un profesor de la calidad de Darin.
    Felicitaciones me refresccan mucho el conocimiento!!

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