Heidegger: El ser y el tiempo, pt. 15/15

Terminamos nuestra revisión del Ser y el tiempo al analizar la historicidad del Dasein y el papel del destino en su existencia y en la de un pueblo. Respondemos la pregunta de si del argumento del Ser y el tiempo se puede derivar la ideología nazi.

Guión

 El protagonista de este gran libro de Heidegger es el Dasein. El Dasein no es una cosa, sino una actividad. Las cosas simplemente ocurren; el Dasein en cambio existe. Heidegger ha analizado la forma de este existir en términos de la estructura del cuidado: su condición de arrojado, de proyectar posibilidades y de la caída. El sentido de su ser, es decir, el horizonte que lo posibilita, es el tiempo. La temporalidad es el suelo ontológico de la existencia del Dasein. Eso, en pocas palabras, es el argumento del Ser y el tiempo.
A lo largo del libro, hemos visto que, de los tres registros temporales, el pasado, el presente, y el futuro, Heidegger ha puesto el acento en el futuro, en la proyección de posibilidades como la marca más distintiva de la existencia del Dasein. Al final del libro, vuelve al pasado a resaltar el aspecto histórico de su ser.
La historicidad va a ser la respuesta a un problema, el cual podemos ilustrar al recordar el intento de David Hume de encontrar en su experiencia el yo. En un célebre pasaje, va buscando entre el flujo de sus sensaciones, recuerdos, pensamientos y sentimientos algo que pudiera llamarse un “yo”, ese sujeto del que los filósofos hablan pero que ninguno ha señalado con el dedo. Pues Hume no lo encuentra y concluye que ningún yo permanente subyace la experiencia. Para muchos, ésta es una idea inquietante. Tiene que haber algo que unifique las diversas experiencias de la vida entre la cuna y la tumba. Descartes postuló el yo como una sustancia, el res cogitans; Kant criticó eso y postuló en su lugar un sujeto formal, la famosa unidad trascendental de apercepción.
¿Qué dice Heidegger? Comenta que en todo el análisis de la muerte del Dasein hacia el futuro, no hemos considerado el comienzo, el nacimiento del Dasein, y más que eso el tramo de vida que se extiende entre los dos. En el penúltimo capítulo, sección 72, dice: “El Dasein no existe como una suma de actualidades momentáneas de vivencias que se van sucediendo y van desapareciendo”. Esto parece oponerse claramente al análisis de Hume, aunque tampoco va al otro extremo a postular alguna sustancia o sujeto metafísico. De acuerdo con su análisis hasta ahora, Heidegger encuentra la unidad de la existencia del Dasein en la temporalidad. Dice: “A esa específica movilidad del extenderse [a lo largo de la vida] la llamamos nosotros el acontecer del Dasein. La pregunta por la “trama” del Dasein es el problema ontológico de su acontecer”. Lo que está diciendo es que la conexión o unidad entre las diversas vivencias del Dasein en su vida, aquello que da constancia o consistencia al yo del Dasein, es su acontecer. La palabra que “acontecer” traduce es “geschehen” y aunque esto significa “suceder” o “tener lugar” en el alemán, Heidegger enfatiza su relación etimológica con “Geschichte” o “historia”. Lo que acontece no es una serie de eventos o vivencias que en su conjunto constituyen la unidad de la vida del Dasein, sino una historia, historia no en el sentido de eventos en el pasado, sino historia como cuento o como una narrativa. Esto es el pegamento, por así decirlo, que une las diversas vivencias del Dasein en una unidad.
¿En qué consiste? En la sección 73, Heidegger analiza nuestra comprensión cotidiana de la historia para resaltar lo que quiere decir. Si un turista llega a México y quiere conocer su historia, lo más seguro es que iría a un museo. Hace poco volví a uno de mis museos favoritos, la Casa Azul de Frida Kahlo en la Ciudad de México. Aquí vemos una colección de los pinceles que usaba. Si tomara uno de ellos y lo pusiera al lado de un pincel nuevo que había yo comprado antes de llegar al museo, tendríamos dos entes que yacen ahí como objetos físicos; sin embargo, el pincel de Frida tiene cierto aura. Lo reconocemos como histórico, por lo que nos llama la atención. Lo que nos llama la atención no es su cualidad física como un ente ahí, sino su uso en un tiempo ya pasado como un ente a-la-mano. Yo podría tomar el pincel de Frida y pintar algo, pero ese uso práctico que le hago no es lo que lo hace histórico, sino su uso en el mundo de Frida, un mundo que ya no existe para nosotros. El ser de Frida, en tanto Dasein, fue estar-en-el-mundo, es decir, estar inmerso en un entorno significativo de entes a-la-mano que usaba para sus proyectos, proyectos en los que expresaba pictóricamente su tormentosa y complicada vida interior. Ese mundo, que consistía en Diego Rivera, su accidente, el comunismo, la cultura mexicana de la época y en la Casa Azul, etc., ya no existe para nosotros. Sus pinceles todavía existen, pero lo que los hace históricos es el mundo en que se empleaban existencialmente.
Bueno, con todo esto, tenemos que lo que unifica la vida del Dasein no es una serie de objetos o sucesos, sino un acontecer que emana de la propia estructura existencial del Dasein, de su estar-en-el-mundo. Volviendo a ese pincel que compré, de aquí a 50 ó 100 años todavía existirá y aún cuando lo haya usado en el entorno que constituye mi mundo, no será reconocido como histórico. ¿Por qué? Pues aquí llegamos al meollo del argumento de Heidegger. En la sección 74, ya establecido el vínculo entre la historicidad del Dasein y su existencia como estar-en-el-mundo, Heidegger nos recuerda que el Dasein puede existir de dos formas: auténtica y no auténticamente. Si el Dasein existe de forma no auténtica, entonces su historia no es propiamente suya, por lo que no sirve de base para la unificación de su vida, sino para su dispersión. Lo que le interesa obviamente es la existencia auténtica. ¿De qué manera proporciona un auténtico estar-en-el-mundo la base para una historia que unifique su vida?
Heidegger responde al introducir los términos “legado” y “destino”. Recuerda que el Dasein está arrojado al mundo, un mundo que no escoge. Ese mundo no es una miscelánea aleatoria, sino uno estructurado por costumbres y tradiciones que le anteceden. Esto constituye su legado. El Dasein comprende su existencia en términos de ese legado, de las interpretaciones y historias socio-culturales que se han acumulado y que se han sedimentado sobre el tiempo. Las posibilidades de vida que el Dasein proyecta no se sacan de la manga, sino en términos de este legado. Un japonés del siglo XXI proyectará posibilidades en términos de un legado muy distinto al de un hombre azteca de hace 600 años. Por tanto, las posibilidades de vida para un Dasein son limitadas. Al reconocer esto, el Dasein reconoce la finitud de su existencia y el hecho de que las decisiones que tome no pueden basarse sobre otra cosa salvo su propia voluntad y decisión. El Dasein actúa de forma resuelta al aceptar la responsabilidad de su propia existencia lo cual, dice Heidegger: “lleva al Dasein a la simplicidad de su destino. Con esta palabra designamos el acontecer originario del Dasein que tiene lugar en la resolución propia, acontecer en el que el Dasein, libre para la muerte, hace entrega de sí mismo a sí mismo en una posibilidad que ha heredado, pero que también ha elegido”.
Por “destino”, Heidegger no se refiere a que la vida del auténtico Dasein sea determinada de antemano sino, quizá, ligeramente conformada por los contornos de su legado. Obviamente, puede elegir vivir de forma no propia, en cual caso no estaría viviendo un destino y su vida carecería de la historicidad que la une. Pero en la medida en que viva de forma auténtica, aceptando su legado e interpretándose de forma resuelta en términos del mismo, vive lo que Heidegger llama su destino.
Para Heidegger, no sólo el Dasein individual tiene destino, sino pueblos enteros – un destino común. Esto tiene sentido, dado que las tradiciones son fenómenos principalmente sociales que tienen que ver con nuestra vida en común con los demás. Las decisiones que un Dasein en particular toma no pueden sino compartirse con otros que heredan el mismo legado. En este sentido, podemos hablar de una auténtica existencia histórica de un pueblo, y es precisamente en este punto donde muchos han encontrado un vínculo conceptual entre el argumento del Ser y el tiempo y la ideología del Nacional Socialismo que Heidegger sostenía, al menos públicamente, entre 1933 y el final de la Segunda Guerra Mundial.
En octubre de 1806, Hegel estaba terminando de escribir la Fenomenología del espíritu cuando le tocó ver a Napoleon, montado de caballo, entrar a la ciudad de Jena (justo antes de una importante batalla). En una carta a un amigo, escribió lo siguiente: “He visto al emperador -esta alma del mundo- saliendo de la ciudad en tareas de reconocimiento. Qué maravillosa sensación ver a este hombre, que, concentrado en este punto concreto y a caballo, se extiende por el mundo y lo domina”. Hegel no pudo evitar sentirse aplastado por el peso histórico de la figura de Napoleon. De manera muy parecida, Heidegger veía a Hitler como el conducto para la expresión del destino histórico del pueblo alemán. En su discurso rectoral de 1933 dice: “Nadie nos preguntará por nuestro agrado cuando falle la fuerza espiritual del Occidente y crujan sus junturas, cuando se derrumbe la caduca pseudo-civilización y arrastre en confusión todas las fuerzas y las suma en la locura. Que ello suceda o no suceda sólo dependerá de si nosotros nos querremos siempre como pueblo histórico-espiritual o de si no nos querremos como tal […] Pero nosotros queremos que nuestro pueblo cumpla su misión espiritual”. La lógica de esta ideología es la lógica del juego de suma cero donde el triunfo de un lado implica la pérdida del otro. En otras palabras, para que el pueblo alemán cumpla su destino y salvaguarde la civilización occidental, un otro, las fuerzas de la disolución, tiene que perder, o sea, los judíos.
Está más que claro que Heidegger compartía la ideología Nazi, pero la pregunta es si esa ideología puede derivarse como consecuencia de los argumentos de su pensamiento, específicamente de lo que dice en el Ser y el tiempo. ¿Si aceptas las ideas de este libro, vas a acabar siendo nazi? En mi opinión, no. ¿Por qué? Pues, recuerda que la historia no es una colección de hechos, sino un mundo en el que los hechos cobran sentido. Si fuera posible distinguir totalmente entre el mundo del pueblo alemán y el de los judíos, quizá el Ser y el tiempo conduciría a la ideología nazi. Pero no creo que se puede hacer. Iniciamos nuestro análisis del libro hablando del existenciario básico de estar-en-el-mundo y empleamos la palabra “mundo” para referirse a diferentes esferas, como el mundo de la carpintería o el mundo del arte. En lo sucesivo, sigo el análisis de Michael Gelven que me parece muy atinado. Dice que en este sentido hay muchos “mundos” porque hay muchas esferas en las que ciertas actividades y acciones tienen sentido debido al interés o tarea particular que la esfera identifica. Esta manera de hablar puede aplicarse incluso a épocas históricas, como “el mundo de los isabelinos”. Con esto queremos decir que hay cierta manera de hacer las cosas, ciertas creencias y actitudes compartidas que eran dominantes durante el reino de la Reina Elizabeth. Muchos de los valores que sostenían los hombres de esa época son diferentes de los nuestros hoy en día, por lo que parece legítimo contrastar su mundo con el nuestro. Sin embargo, por fuertes que sean esas diferencias, eso no quiere decir que todos los principios eran distintos, ni que los juicios absolutos de la lógica, la matemática y de la moral eran diferentes. Prueba de ello es el hecho de que los amantes del siglo XXI se identifican plenamente con la historia de Romeo y Julieta.
Lo extraño es que Heidegger ocupa casi todo el libro hablando de lo que todo Dasein, sea de Alemania o Kenya, de Israel o Japón, tiene en común, para luego llegar al final a erigir arbitrarias divisiones que muy razonablemente pueden interpretarse como justificando una deplorable ideología como la de los Nazi. Una de las escenas más famosas del cine, y de hecho uno de los cortes más famosos, es en 2001: A Space Odyssey, de Stanley Kubrick. La película empieza con un tribu de monos que ha sido desalojado de su territorio por otro tribu. Encuentran de repente un misterioso monolito que de alguna forma les enseña cómo usar un hueso como un arma. En un momento de frenesí, el alpha macho arroja el hueso hacia arriba en el aire. Hay un toma del hueso subiendo y dando vueltas en el aire, y luego, en un maravilloso corte, pasa a una escena de una nave espacial flotando en la misma posición y de la misma manera que el hueso. En el espacio de un instante, Kubrick ha comunicado millones de años de evolución, entre la primera tecnología que se usa como un arma para la agresión hasta la pacífica navegación de una nave espacial en la serenidad del espacio.
Menciono todo esto porque parece que Heidegger hace las cosas al revés. Su película, por así decirlo, empieza con la nave espacial, con la descripción del ser del Dasein y su capacidad de lograr una existencia auténtica a pesar del peso del das Man y su habladuría y su ideología. Y luego hace un corte a tribus peleándose entre sí. Me pregunto por qué no pudo ampliar su horizonte y descifrar la historia del hombre más allá de sus contingentes y mezquinas diferencias. Sin duda es posible. La mitología y la literatura del mundo está repleto de esa historia común. Lo irónico es que lo que Heidegger dice en otro escrito posterior sobre la tecnología ha sido adoptado como parte medular del movimiento de la ecología profunda. Hoy en día, con el cambio climático (entre muchas cosas más) amenazando un futuro medio desolado, hace mucha falta una visión del hombre que resalte lo que tenemos en común en vez de sacar provecho del miedo para separarnos. A pesar de los prejuicios provincianos del hombre Martin Heidegger, ha legado a la humanidad una obra, en mi opinión, capaz de superarlos.

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22 Comments

  1. Carlos · 07/08/2017 Responder

    Estimado Darin
    Mil gracias por esta nueva Pt 15 sobre Heidegger
    Con afecto y agradecimientos
    Carlos
    Desde Chile

  2. Fabian Sanchez · 07/08/2017 Responder

    Muchas gracias

  3. Nelson · 07/08/2017 Responder

    Gracias por su estupendo trabajo profesor Darin. Lo he disfrutado mucho y me deja harto para
    para meditar.

  4. Clynton R. López · 07/08/2017 Responder

    Hola Darin: muy bien esta serie de Heidegger. Felicidades. ¿Husserl? La crisis de las ciencias europeas por favor. Sería genial.

    Vatimo?

    • Darin · 08/08/2017 Responder

      Hola Clynton. Vattimo no lo he leído la verdad. Husserl sí! Espero empezar algo pronto al respecto. Saludos.

  5. Pedro Villarroel · 08/08/2017 Responder

    Mi agradecimiento por este enorme esfuerzo intelectual. Dar a conocer la obra y el pensamiento de un filósofo tan profundo y complejo, no es tarea menor. Reitero mi agradecimiento, mi gratitud y espero estimado Daría seguir contando con tus valiosos aportes. Solo me resta saber si los cuadernos negros han sido publicados en su totalidad. Un fuerte abrazo

    • Darin · 08/08/2017 Responder

      Muchas gracias Pedro. Tengo entendido que los cuadernos correspondientes a los años 1942-1945 aún no se editan.

  6. Julio · 12/08/2017 Responder

    Darin, no hay duda de que tu maestro (aquel que mencionaste en el primer vídeo de la serie (aquel que destrozó tu tésis (aquel a quien el propio Heidegger había destrozado la suya años atrás)), aquel que te recibió en su despacho mal iluminado) estaría más que orgulloso si pudiera ver tu trabajo. Por mi parte, decirte que lo he disfrutado desde el primer segundo hasta el último (algunos de los vídeos los he visto por lo menos una docena de veces), y no creo que exista en este momento un análisis en español de esta obra semejante al tuyo; has conseguido hacer accesible esta obra abismal y eso merece, como poco, un aplauso y una reverencia llena de profundo respeto y admiración.

    Un abrazo muy fuerte desde Madrid,

    Julio

    • Clynton · 12/08/2017 Responder

      W. J. Richarson

    • Darin · 15/08/2017 Responder

      Hola Julio. Muchas gracias por tus lindas palabras. Te digo que me costó un huevo elaborar esta serie de forma más o menos clara. Me alegro saber que tuve cierto éxito, gracias!

  7. Maite · 14/08/2017 Responder

    Suscribo y hago mía cada palabra que ha escrito mi compatriota Julio.
    Un abrazo y mil gracias desde Jaca (Huesca)

  8. Enrique · 11/10/2017 Responder

    Le tengo mucha admiracion y agradecimiento , ojala siga subiendo videos tan geniales … mil gracias

  9. Juan Antonio Delgado Serrano · 12/10/2017 Responder

    Tu voz me ayuda a dormir por las noches. Estudié filosofía hace muchos años y me gusta refrescar mis conocimientos. Escucharte es ameno.
    Un saludo desde Suecia,
    Juan

  10. Adán Bravo · 29/10/2017 Responder

    El tiempo que le dedicas a esto, no sé cuanto valor tenga para tí, de lo que sí estoy seguro es que vas llegando a la conclusión de el beneficio social que con la inversión del tiempo invertido generas, es inmensamente mayor. Gracias por Heiddeger, gracias por este esfuerzo de darnos en estos 15 capítulos su pensamiento y gracias por dejar esa la ideología Nazi al final (la mayoria de videos que he visto de Heiddeger realzan este punto y no su punto esencial: la diferencia y comunidad entre DASMAN Y DASEIN) y más gracias aún por la referencia a Kubrick, y el mensaje final, ya esa es tu cosecha. Y tu cosecha, nos da una línea de cómo entender el libro (de atrás para adelante) y no solo quedarnos en la habladuría de un Heiddeger nazi. Tu DESTINO se viene cuampliendo. SALUDOS Y UN ABRAZO DESDE PERÚ.

  11. Adán Bravo · 29/10/2017 Responder

    El tiempo que le dedicas a esto, no sé cuanto valor tenga para tí, de lo que sí estoy seguro es que vas llegando a la conclusión de el beneficio social que con esta inversión generas, es inmensamente mayor. Gracias por Heiddeger, gracias por este esfuerzo de darnos en estos 15 capítulos su pensamiento y gracias por dejar esa la ideología Nazi al final (la mayoría de vídeos que he visto de Heiddeger realzan este punto y no su punto esencial: la diferencia y comunidad entre DASMAN Y DASEIN) y más gracias aún por la referencia a Kubrick, y el mensaje final, ya esa es tu cosecha.

    Y tu cosecha, nos da una línea de cómo entender el libro (de atrás para adelante) y no solo quedarnos en la habladuría de un Heiddeger nazi.
    Tu DESTINO se viene cumpliendo.

    SALUDOS Y UN ABRAZO DESDE PERÚ.

    • Darin · 30/10/2017 Responder

      Hola Adán. Te confieso un secreto. Muchos piensan que soy muy generoso en dedicar mi tiempo a estas enseñanzas, pero la verdad es que yo me siento el mayor beneficiado, jaja! Este espacio me ha dado el lujo de realmente profundizarme en estos grandes pensamientos y entenderlos cabalmente. Por fin me siento como llenando los zapatos de un doctor.

  12. David · 03/11/2017 Responder

    Hola Darin. Sigo viendo este contenido, he llegado a este canal de alguna forma por casualidad, pues estaba buscando algo llamado el sentido de la vida, yo soy licenciado en filosofía y mi tesina la hice basado en el pensamiento de Soren Kierkegaard, porque en mi carrera el tema del existencialismo me atrajo mucho, ya que desde antes de estudiar filosofía me atraía eso de andar buscando respuestas a la existencia es decir esa búsqueda de sentido por mis propios problemas existenciales y bueno como nunca tuve respuestas racionales me refugié en la religión y bueno entré al seminario y todo eso, allí estudié filosofía y duré los años, pero luego salí y no sé si salí creyendo mucho pero ahí vamos. Con este autor siempre me he hecho una pregunta y partiendo de la postura de que eres ateo quiero preguntarte si estando el ser abierto a la posibilidad no entrará la idea de la trascendencia como posibilidad, o dentro tu visión el ser del hombre se apaga para siempre.

    Por otro lado otra pregunta que me hago es cómo cae un Dasein gringo en México porque me hacía a la idea de que en tu país es mejor para desarrollar la filosofía, o si ya hiciste un video sobre x cosas de ti me dices y lo veo.

    Y por último alguien que me gustaría desarrollaras en una entrega es a Carl Jung pues su forma de ver la vida y todo eso me atrae mucho. Así que si un día te animas estaré ansioso por ver dicho video.

    De pronto muy buen trabajo y éxitos siempre en este y tus demás proyectos, gracias por esta brecha forma tan buena de mostrar la filosofía.

    • Darin · 04/11/2017 Responder

      Hola David. Que bueno que te hayan gustado mis vídeos. Con respecto a la posibilidad de una vida después de ésta, yo digo que por principio hay que afirmar que su existencia se apaga en la muerte. Si resulta que hay algo después, pues entonces uno simplemente se equivocó, aunque yo preferiría entrar en un sueño eterno y pacífico. Con respecto a mi historia con México, es algo largo, pero te puedo decir que llegué por los tacos y me quedé por el calor humano, jaja. En cuanto a Jung, tendré muy en cuenta tu sugerencia. Saludos y un abrazo!

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